La Biología me abrió todo un mundo de nuevos pensamientos, una mirada más allá de lo obvio, la hermosura de la vida, desde la perfecta complejidad de un copo de cristal, hasta la aparente simpleza de una flor. Conocí otra mirada del mundo, entre batas blancas, instrumentos de laboratorio, disecciones, enormes libros de Biología e infinidad de extrañas palabras que debía memorizar en aras del respeto al lenguaje técnico y científico universal. Homo sapiens, Drosophyla melanogaster, Adenosín trifosfato, Ácido desoxirribonucleico, Esternocleidomastoideo, Genotipo, Mitocondria, y miles de palabras más han agolpado por muchos años mi mente y saturado mis manos.
Amo la Ciencia, eso es indudable, tener la capacidad de ver la maravilla de la creación en los más pequeños detalles no visibles al ojo común y sobre eso si he escrito, he dibujado, he pensado, he inventado. Pero, ¿no es la Ciencia entonces también un arte? Si el arte expresa la belleza del mundo y la espiritualidad humana, la Biología expresa la belleza de la vida.
El poeta escribe sobre el hombre, el mar, el cielo, las aves, el sexo, un corazón roto, la lluvia, la vida, la muerte; un sinfín de imágenes extraídas de la naturaleza con una notable sensibilidad para hacerlo. Un biólogo también lo hace con precisa exactitud, pero el poeta no intenta controlarla, se sublima, se rinde ante ella.
Nacer, vivir y morir es el sine qua non de nuestro andar por este planeta. Biológicamente no tenemos la decisión de cómo y cuándo nacer, y por lo general tampoco de cómo y cuándo morir, pero sí de cómo y cuándo vivir. La vida sigue su curso natural, la piel se arruga, el cabello se torna blanco, la mente quizás algo confusa, las manos tiemblan; pero en el viejo poeta, eso acompaña a su poesía: la embellece, la hace más profunda, la llena de historia, de miedos vencidos, de batallas ganadas, de calma. En el joven poeta está la incertidumbre del porvenir, sus anhelos, sus temores, sus amores en inicio, sus pequeños fracasos, el ímpetu desbocado. No soy poeta, pero puedo ver la maravilla de la vida representada en unas letras.