La poesía es algo extraordinario.
Con ella no necesitas estar dormido para soñar. Puedes ir más allá del mundo con tu espíritu, haciendo uso de esos sentimientos que le sobran al corazón para asaltar contra las fuerzas de la fantasía y obligarlas a arrodillarse ante la palabra. La poesía no se conforma con gustos, sólo con amor.
Quien escribe poesía escucha una música eterna, y cada verso compuesto declara el secreto de su alma. Invocamos la poesía para que nos libere, para que se agrieten las penas y se abran las ganas; las ganas de vivir, de sexo y de sucumbir ante lo eterno.