Eres digno de la ira, eres digno de la furia
y por ello seré capaz de partir tus huesos, se partirán en la premura que evoca tu imagen en agonía, bocetaron en mis ojos anárquicos la carne rota y el rojo carmín de la sangre
tirando chirridos y alaridos de tortura que al escuchar son cantos armónicos para los oídos anhelantes de entropía
es el deseo de concretar el concepto de violencia en tu rostro, rostro lleno de futilidad e impertinencia.
Dices que no lo sabes,
!sí de verdad que no lo sabes¡
las tierras que habitas son ficciones en las cuales sucumbes
eres no más que futilidad
tu reino es el epicentro de una enajenada cúspide
tus sueños son una lagartija moribunda dando tumbos
precipitándose a tierras inhóspitas,
infértiles sedientas de realidad,
sedientas pero en un estado quebrado
y deshidratado por el sol, el astro secara sus inertes cuerpos
putrefactos en la arena.