Aveces en recuerdos vagos
resuenan en mí,
fragmentos memoriales
de sublimes instantes
capaces de imbuir me
en llamas brillantes
que me invaden
convirtiéndome en prisionero
de tus ojos centelleantes
y extrañamente he de extraviarme en esos causes
arremolinados, vorágines que de alguna forma precipitan
a arrojarse en mil cascadas abundantes
y en la audaz caída
te complaces
deslumbrado con el fulgor de tus ropajes.