Pasó con gesto indiferente
Congelando mi estado al alba
en un intento de alivio
tanteo ceñirme a ella
y veo a mi alma aspirando a partirse
olvido promesas que fueron lanzadas al limbo
miradas fugases asimilo entre gritos
citando la altivez de un soneto perdido,
arribo en el sueño
invocado a mi mente
pensamientos e imágenes alusivos
a tormentos de dolor
donde intrépido estabas suscrito
en agonía de una escena furtiva
entoné el epitafio de tus apologías
—enfocado en algo serio y profundo, y obsesionado a la muerte—
en la altivez de un tiempo cautivo, de amor y oro
cargan sus penas en la espalda de un amor perdido
intentaba quitar el dolor
—mírame a los ojos no te mentiré—
Los falsos pasan por debajo de un telón, para ser eludidos
deslizo en mi cuello el hielo de un arma algo efusivo
precipitándome al reino de Hades
el cual entre la bruma azulada
se apodera con sus garras afiladas de el alma
y al oler el polen de flores marchitas, —intento vender el alma triste—
por unos centavos y algunas propinas
y olvidas que
nadie quiere comprar tu dolor
y tu color palideció por siempre
resultado de antiguos fuegos ardientes
encuentras que no alcanza tu dolor
para pagarle al verdugo que pasó con gesto indiferente.
"A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd". - Alphonse de Lamartine (1790-1869)