Estimados amigos de Steemit, les traigo hoy otro de los pocos poemas que he escrito. Este, en particular, fue redactado luego de la partida de alguien cuya existencia -según la ciencia- fue demasiado larga e inexplicable, pero que para mí sigue siendo tan corta como la aparición de un relámpago en una tarde de lluvia torrencial.
Alma que vuelve a la luz divina
antes de corromperse.
Tras el abrazo fúnebre de la madre,
cesa el llanto,
se enciende el lamento,
cae la oscuridad.
Un manto cubre sin piedad
el grabado recuerdo
que el hombre cuerdo
intentará olvidar.