He vivido tan poco, en un mundo impropio,
esta efímera existencia, solo conoce la miseria;
quizás soy aburrida, hablar siempre de desdicha,
mis escrituras rotundas, mi vida tal vez es absurda.
¡No soy poeta! jamás he dicho que lo fuera;
escribo por pasión,
o porque una nube me dio la inspiración;
escribo,
mi alma vacío y me doy sentido.
No soy poeta,
escribo lo que observo,
lo que siento,
lo que temo
para entender, quizás para merecer.
Temo por lo que siento, pienso que no he sentido
no sé de amores, no lo he vivido;
escribo de traiciones, la tiranía de los corazones
de desamores, ironía en mis razones.
Me es fácil leer a los retraídos, los que vagan solos
y van muertos en busca de sueños;
de desesperanza, el lado amargo de la añoranza.
¡No escribo para enamorar!
lo hago para que algún momento,
mis palabras quieras abrazar;
¡Me gusta! mi alma oscura, cada vez es más profunda;
escribo y me elevo, tal vez me verso.
He vivido tan poco, siento que me desconozco,
en mis manos hay ardor, me he desecho del dolor
de los sueños y mis lágrimas,
los suspiros extintos en mi alma;
ya no hay tiempo para cosas vanas.
He escrito tan poco, siento que no me conformo;
instantes de agonía trasforman y deforman mi vida.
¡No soy poeta! no llego aún a esa meta;
escribo para describirte,
¡tal vez para describirme!
Ironía en mis palabras, mis escritos, mi alma,
al escribir no soy yo, es lo que yace en mi interior.
Le doy vida, a lo que mi mente guarda y no olvida.
¿Un amor para inspirarme? ¡La inspiración está en el aire!