Entre besos y caricias yo me sumergía, encaminada
en tu entorno que destituían de aquel mal comentario
que un día te llego, sobre el engaño que entre otros
decidí cambiar tu amor.
.
No era porque ya no te quería, no era porque ya no te
adoraba, era porque ya no deseaba hacer mal a tu alma.
Ya tu rostro no podía ver, ya ha tu alma no podía
corresponder, entre tantos versos y sueños que un día
destrocé, hoy se acabó este momento en que decido perder.
Quizás al principio te duela por la ilógica despedida,
pero solo un mensaje pude enviarte para aclararte
esta tonta anecdotiza.
(
Fuente
Mi alma no tenía pudor, solo llorar me quedaba.
Por aquel tiempo que contigo pasé y sembré
raíces de amor sin querer.
Muchos dicen que por tu culpa fue, pero ellos
no saben lo que hice sin ver. Tu no tenías la culpa
de ser tan inocente, pero yo si tenía la culpa en
engañarte con esos seres.
Lo único que queda en mi es aquella vergüenza,
de ese momento tan inútil que locamente sucedió
y a través de esta carta te quiero decir que, si
decides no mirarme podre entender tu infinita
decepción hacia mí, tu gran amor.
Gracias por leerme
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