Traté de encontrar tus besos en personas extrañas, llenas de secretos y personalidades excéntricas que no se parecían ni un poquito a ti.
Traté de encontrar tu abrazos en personas echas de piedra, heladas como el más puro invierno.
Traté de encontrar tus palabras en bocas equivocadas, con sus metes revueltas en otras ideas y visiones abstractas.
Traté de encontrarte pero no pude.
Solo pude encontrarme a mi, acorralada en una soledad demencial.