La Política debe ser integra; libre de corrupción, y pragmática; libre de fanatismos.
Si hay algo que mata la pasión a la hora de analizar el panorama político de un país, es su corrupción; los campos de estudio respecto al tema se reducen y difuminan, tras una cortina de humo. Se debe hacer énfasis explicito a la hora de diferenciar incluso el grado de autoritarismo, en contra-parte con el manejo mafioso que algunos organismos cancerígenos le dan a las altas cúpulas del Estado.
La ideología política tampoco debe ser escogida cual marca o estilo de ropa, con el fin de representar una faceta personal, sino buscar el mayor pragmatismo político, acorde a la necesidad individual, en primera instancia, y al interés nacional en segunda. Ser fanático o fiel votante de un mismo partido o representante político, denota a un nivel medianamente profundo, ignorancia sobre la política, y por tanto un riesgo. El mismo modelo aplicado una y otra vez, puede, en el mejor de los casos, conllevar a una distopia (si se lleva a cabo con Integridad, claro), ya sea hacia la Econocracia, Feudocracia o Tiranía. El Nacionalismo Tradicional, puede salvar a un país de la corrupción, pero no estimulara una economía pujante como lo hace el Libertarianismo. Las políticas sociales, son necesarias de vez en cuando para rescatar cierto circulo social cercano a la miseria; pero una dictadura del proletariado no es la solución, ni para el mismo proletariado.
Pero a pesar de lo anterior, y pese a lo mucho que la política pueda cautivar, esta debe de ir evolucionando paulatinamente hacia estructuras cada vez mas reducidas.