Hoy, luego de que Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, anunciara un nuevo incremento de salario, el décimo sexto durante cuatro años de gobierno, el venezolano común no hace sino encomendarse a Dios para enfrentarse a la titánica lucha que día tras día, significa sostener a su familia, con unos ingresos muy pero muy inferiores al precio de la canasta básica de alimentos.
EL aumento del 58% para el salario mínimo, extensivo a todas las tablas salariales del sector público y privado, representa un ingreso mínimo de Bs. 1.307.646,00 para el venezolano promedio. Esta cifra es muy irrisoria en comparación con el precio de la canasta básica que en enero del presente año, cerró en Bs. 35.392.706,24; de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros. (CENDAS).
En términos porcentuales, el reciente incremento de salario, apenas cubre el 3,7% del monto correspondiente al precio de la canasta básica alimentaria, estimado para el pasado mes de enero. En este momento hacen falta, según cifras del CENDAS, alrededor de 25 salarios mínimos para costear la cesta básica de alimentos. Por ello, esta medida no contribuirá en nada a contrarrestar la mayor inflación jamás antes vista en nuestro País. Por el contrario, tal y como ha sucedido en oportunidades anteriores, no hará sino desatar aún más la onda especulativa y la escalada alcista de precios en los diferentes bienes y servicios.
Señores del gobierno ¿Por qué repetir la misma fórmula, si resultó errada tantas veces?, ¿Hace falta generar más desesperanza, más hambre y menos oportunidades, cuando lo que hace falta es dar un giro de 180 grados en las políticas públicas de orden económico a nivel nacional? La realidad que palpamos a diario en todos los escenarios de nuestra geografía nos pide a gritos, la urgente aplicación de medidas que puedan revertir la actual crisis económica, sin embargo el gobierno continúa hablando de guerra económica, saboteo, ajuste de precios que no se cumplen en ningún lado y de un control de cambio, para la obtención de divisas en dólares, que solo a ellos beneficia, porque el común de los venezolanos, no tenemos acceso a los dólares, son ellos quienes pagan y se dan el vuelto.
Cobrar en dólares y pagar en bolívares, ¿A quién beneficia? Por qué no dolarizar la economía y de esta forma, permitirle al pueblo el libre acceso a la codiciada divisa? Los ingresos petroleros se perciben en dólares y a los venezolanos se nos paga con bolívares hiper devaluados, que ni siquiera nos permiten cubrir el costo de la canasta básica alimentaria. He allí el gran drama que vive Venezuela, cuando un ser humano no puede cubrir sus necesidades más elementales, queda atrapado en la búsqueda de resolver su sobrevivencia; y esto, genera un caos en todos los escenarios del acontecer nacional.
En este orden de ideas, se debería buscar los mecanismos para bajar los precios de todos los bienes y servicios, por la vía del subsidio, sin necesidad de aumentar sueldos. ¿Qué va a pasar mañana cuando vaya a comprar un kilo de queso, que ayer me costó la escandalosa suma de Bs. 450 mil, obvio, me va a costar entre Bs. 600 mil y Bs. 700 mil en el más conservador de los casos, porque el precio debe ajustarse en función de los nuevos sueldos y, en la cadena de comercialización, el consumidor final es que el asume el porcentaje total de todos los incrementos porcentuales intermedios.
El esquema del subsidio, significaría para el gobierno ajustarse el cinturón, sincerar gastos, y sobre todo prescindir de regalarle a unos pocos, el dinero de otros muchos, que pagamos impuesto, que trabajamos dignamente, y que nos formamos académicamente para contribuir con el bienestar de nuestro País. Se trata de poner orden en casa e incitar a la austeridad, sobre la base del ejemplo, dejar de predicar la moral en calzoncillos y asumir el compromiso de rescatar a Venezuela. El panorama fuese muy distinto si mañana cuando vaya a comprar el mismo kilo de queso, me lleve la grata sorpresa de poder adquirirlo, por el módico precio de Bs. 189000. Este ahorro de Bs. 261000, calculado a razón del 58% menos en el precio actual, si reflejaría beneficio para el venezolano común…