La política es un tema que genera demasiadas pasiones, que van desde las más inofensivas hasta las más dañinas y malvadas. En algún momento de nuestra vida hemos defendido causas que parecen ser justas, en las que creemos ciegamente, para luego darnos cuenta que han sido una ilusión, o un engaño hecho por nosotros mismos y para nosotros mismos. Esta clase de cuestiones ocurren en nuestra adolescencia o juventud, buscamos y necesitamos identificarnos con algo para crear nuestra visión del mundo, estamos en busca de tantas respuestas que muchas veces la primera es la que tomamos.
Alcanzar la madurez política es una de las cosas más desafiantes que cualquiera puede intentar buscar porque significa cuestionar cosas en las que creemos y que hemos defendido con tanta vehemencia. He estado equivocado demasiadas veces y con el paso de los años he sabido corregir las taras que iban por mi cabeza, aún el camino no termina pero he logrado alcanzar la visión política que calza con mi vida y que planeo defender hasta mi muerte.
Al comenzar lecturas políticas e históricas, el nacionalismo (venezolano) generó un gran impacto en la manera en que miraba al mundo, pero me di cuenta que ese no era mi lugar, mi cabeza es más amplia que el chovinismo o las limitaciones del "identitarismo", porque pertenecer a un país está solamente condicionado por el azar o la casualidad, ser de un territorio específico no tiene nada de especial. Sí, abandoné el nacionalismo, sin embargo, aún late la pasión patriota en mi corazón... Siguiendo adelante en la búsqueda de mi filosofía me encontré con algo maravilloso: el liberalismo clásico. Una ideología política cuya máxima es la libertad en primer, segundo y tercer lugar.
Este primer post tómenlo como una introducción a mi pensamiento, más adelante seguiré hablando de ideologías políticas. Me centraré en 3: marxismo, fascismo y liberalismo (incluyendo sus variaciones). Además, tocaré otros temas de índole social y económico, y sin dudas, eventos históricos del mundo.