Hay un mito que me gustaría conocieran sobre la economía Venezolana:
Es el mito del socialismo del siglo XXI. Durante estos 18 años de revolución es mucho lo que se hablado de la reivindicación del trabajador venezolano y de sus derechos. Hay una realidad que es innegable, pero que los defensores a ultranza de la revolución intentan minimizar, y es la profunda crisis económica que ha generado el modelo impuesto por el chavismo. No es casualidad que hoy se estén viviendo penurias que no tienen precedentes en la historia contemporánea del país, no es consecuencia de un “ataque imperial”, no es producto de una “guerra económica”, es mucho más simple que cualquiera de las explicaciones antes mencionadas, es el rotundo fracaso del “socialismo del siglo XXI”. La economía venezolano comenzó a mostrar signos del agotamiento del modelo chavista en el años 2014 cuando experimentó una contracción del -3,9 %, durante ese año el precio del barril de petroleo promediaba $ 88,42. El 2015 año en el que los precios del petroleo cayeron a niveles similares al 2004, el país continuo con un desempeño económico deplorable, ninguna de las promesas de convertir a Venezuela en una potencia se vieron materializadas. Una década de boom petrolero no fue suficiente para la revolución para diversificar la economía nacional, todos los ingresos provenientes de esa década de vacas gordas solo sirvieron para acrecentar el modelo rentista y poner en practica el más exacerbado populismo, que logro generar una sensación de bienestar social que no termino siendo mas que un espejismo que se disipó cuando el precio del barril de petroleo entro en caída libre. La explicación real de las penurias que vivimos es que el modelo chavista fracasó y lo hizo estrepitosamente, es momento de emprender un giro de 180° hacia un modelo económico donde el beneficiado sea el venezolano que sale día a día a trabajar o a emprender y no donde el único beneficiado sea una pequeña cúpula mafiosa que pregona que “ser rico es malo” siempre y cuando no sean ellos los que dejen de ser ricos.
“Todos los animales son iguales, pero algunos son mas iguales que otros” (Orwel – Rebelión en la granja)