Para ser honestos, quizá sea uno de los años más justos en cuanto a asignación de galardones en una gala donde la tónica habitual es el amiguismo y los intereses. Este año no: las numerosas reediciones de premios respecto al año pasado (han vuelto a ganar Mick Blue como mejor pornstar masculino, Misha Cross como mejor pornstar extranjera, Kendra Lust como mejor MILF y Greg Lansky como director del año) tienen mucho sentido —quizá la polaca pudo dejar espacio a alguna otra europea como nuestra Nekane—, y las grandes recién llegadas al firmamento eterno del porno, Adriana Chechik como pornstar del año y Holly Hendrix como pornstar revelación, parecen representar una intención del jurado: ofrecer un reconocimiento a las más cerdas, las más atrevidas y las más comprometidas.
Pornstar del año!
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