La vida ha evolucionado, y los virus y otros patógenos no escapan de ello. Hoy presento ante la plataforma, un artículo bastante interesante sobre la fiebre, vista desde una perspectiva evolutiva, que de seguro contribuirá no sólo con el conocimiento de la Biología evolucionista, sino que será de interés para los Profesionales de la Medicina, quienes de seguro encontraran ciertos aspectos interesantes en cuanto a la postura tomada y su aplicabilidad en las historias clínicas que a diario se desarrollan en los centros asistenciales.
Explicar un cuadro febril desde la postura evolucionista implica estudiar dos perspectivas:
- Puede generarse como producto de la manipulación del huésped por parte del patógeno.
- Puede deberse a una respuesta defensiva- adaptativa contra el causante de la enfermedad.
La Manipulación del Huésped por parte del Patógeno
Para algunos autores algunos agentes patógenos como los virus y las bacterias, pudiesen liberar o secretar algunas sustancias bioquímicas que incitan a que el huésped genere un aumento de temperatura corporal, como una vía estratégica que permita su crecimiento y multiplicación.
La fiebre como Respuesta Adaptativa
En este aspecto se pueden establecer dos premisas inclusive, la primera es, si el patógeno crece y se multiplica lentamente a temperaturas elevadas, o también, que la respuesta inmunológica eficiente en las mismas condiciones anteriores.
Desarrollar un estudio que involucre este síntoma tan común en la mayoría de las enfermedades contraídas por patógenos ha servido de gran avance a los investigadores médicos, pues le ha permitido emprender sus estudios clínicos. El hecho de que las poblaciones humanas, por su reciente aparición en la historia evolutiva de la tierra, no hayan tenido el tiempo suficiente para adaptarse al estilo de vida en el que se mueven, puede ser una explicación para determinar la causa de que nuestras defensas fisiológicas contra muchas enfermedades sean poco efectivas para muchas civilizaciones. Y si a eso le sumamos que, nuestra evolución cultural/tecnológica ha establecido ciertas condiciones de vida, asociadas con confort, que han implicado la modificación del equilibrio de las geósferas terrestres, se han creado elementos externos que de una manera u otra pueden afectar nuestra salud y no contar con el armamento para controlarlas en un primer momento.
Se trata además de evaluar los costes que tenga para la fisiología animal un proceso febril, pues en casos de enfermedades bastantes drásticas, puede disminuir algunas reservas nutritivas elementales para el funcionamiento orgánico e incluso destruir tejidos.
Los estudios evolutivos sobre la fiebre en humanos son bastantes limitados;hasta ahora no existen investigaciones profundas que permitan establecer una evaluación del coste y beneficio de los medicamentos antipiréticos, e incluso el significado adaptativo de la fiebre para nuestra descendencia.
Las investigaciones en animales nos llevan a ver la fiebre incluso desde lo conductual, lo que pudiese ser establecido como estrategia evolutiva. Debo mencionar que, es importante saber sobre la existencia de individuos poiquilotérmicos (que tienen la temperatura del ambiente, como el caso de peces, anfibios y reptiles) y homeotermos, aquellos capaces de controlar por factores hemostáticos el calor corporal –como las aves y mamíferos- donde el proceso febril es diferente.
El Biólogo Evolucionista es curioso, es observador de todo proceso que pueda manifestarse en nuestras capacidades adaptativas y e incluso coevolutivas. Por eso, cualquier elemento que presuponga una ganancia o amenaza será puesta bajo la lupa de la observación. Científicos como Matthew Kluger han visto a la fiebre como un proceso adaptativo contra una enfermedad. En unión con otros colaboradores, descubrieron que las iguanas del desierto Dipsosaurus dorsalis han desarrollado un comportamiento febril en respuesta a la acción bacteriana de Aeromonas hydrophila.
Debo mencionar que, la iguana utilizada en el vídeo no pertenece al mismo género, sin embargo al mismo clado evolutivo, con las mismas condiciones poiquilotérmicas que le hacen utilizar o mantener una relación proporcional entre ambiente y temperatura interna. Los investigadores colocaron dos grupos en estudio, al primero (control) se le inyectó un suero placebo y al experimental, las bacterias (muertas) ya mencionadas. Los resultados demuestran que, los reptiles lograron aumentar 2 °C su temperatura, a la habitualmente establecida en su fisiología.
Esto puede decirnos que, fue una respuesta fisiológica incitada por el reptil. Profundizando en el estudio, realizaron la investigación, ahora con bacterias vivas. Sin embargo, suman una nueva variable interviniente, controlan el aumento corporal de temperatura, utilizando incubadoras especiales, lo que evitó la termo regulación en algunos reptiles. Esas iguanas que, no pudieron aumentar su temperatura, murieron, a diferencia de las que estaban en otras condiciones y si generaron su respuesta defensiva.
Para comprobar esta situación, medicaron un grupo de iguanas infectadas, y esta situación fue asombrosamente mortal. Este acontecimiento nos deja ver que “La fiebre aumenta la supervivencia” y es una respuesta adaptativa contra la infección.
Ahora bien, estudiar el proceso febril en mamíferos es mucho más complicado. Un investigador llamado Banet (1979) realizó un estudio en ratas, a las cuales infectó con Salmonella enteriditis . Algunas fueron incitadas a vivenciar fiebres muy elevadas y otras no. Los resultados demuestran que las ratas con fiebres moderadas sobrevivieron, lo que se traduce en una estrategia adaptativa. Mientras aquellas a las que se les indujo extremas temperaturas, murieron, lo que presupone que, un aumento drástico de temperatura se considera deletéreo para la supervivencia.
Imagen 2. Explicar el proceso febril en animales homeotermos ha sido mucho más complicado, pues no todo el tiempo presupone una estrategia adaptativa por parte del huesped.
Si los investigadores médicos y los biólogos evolucionistas lograr determinar que, la fiebre es una respuesta adaptativa a ciertas infecciones, tal vez ninguno sugeriría la idea de que esta se debe suprimir.
Hasta ahora no se ha encontrado un resultado objetivo que permita decir que, la fiebre es una respuesta evolutiva contra algunos patógenos y no contra otros. De hecho, algunos virus o bacterias pueden reproducirse rápidamente en procesos febriles, lo que apoyaría nuestra primera hipótesis presentada. Esto haría que la respuesta adaptativa y la hipótesis de manipulación del huésped pudieran verse como mutuamente excluyentes, pero no para todos los patógenos.
El uso de antipiréticos le permite al hombre seguir desarrollando sus actividades cotidianas. Sin embargo sería interesante determinar cuál es el coste que presupone la acción para el sistema inmunológico.
Enfermedades con presencia de fiebres altas, reducen las reservas nutricionales del individuo, y en ciertos casos daños neurológicos o destrucción de tejidos, lo que reduce, para esos casos, nuestras probabilidades de sobrevivencia.
Los seres humanos, como otros organismos somos el producto de la selección natural. El pensamiento evolucionista selectivo, sugiere que algunos síntomas de ciertas enfermedades, como la fiebre pueden verse como circunstancias adaptativas de nuestra respuesta inmunológica.
Es importante mencionar que, las transformaciones que hemos generado en el planeta, en esa búsqueda de adaptarlo a nuestras necesidades durante estos últimos siglos han sobrepasado las tasas de evolución adaptativa. Esta situación, ha forjado enfermedades en aquellos que son vulnerables a estas condiciones incitadas y que mueren sin llegar a reproducirse en muchos casos.
Referencias.
Banet, M. (1979). Fiebre y sobrevivencia en ratas. Experientia: 37:985
Freeman, S., Herron, J. (2002). Análisis evolutivo. Prentice Hall: Madrid.