Hoy es jueves, «𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐥𝐨 𝐬𝐚𝐛𝐞», 𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞𝐥 #𝐓𝐁𝐓. Casi se me escapa el jueves sin cumplir con el ritual del #TBT, pero el corazón tiene su propia memoria y hoy me reclamó un espacio para volver a mirar esta fotografía.
Hay mañanas en Caracas que huelen a montaña y a promesa. El Ávila, ese guardián verde que vigila siempre, tiene sus secretos mejor guardados en sus faldas, y uno de ellos es el Parque Los Chorros. No es solo un lugar de esparcimiento; es un refugio donde la ciudad, con su ruido y sus prisas, se queda afuera, detenida por el murmullo constante de la caída de agua. Papá en vida, por cierto, iba a recoger agua de los distintos manantiales, no sé si hoy la genta tenga esa costumbre.
Un domingo en Los Chorros.
En la foto, el tiempo parece haberse detenido en un instante de absoluta complicidad. Allí están ellas, cuatro presencias que llenan el encuadre con la vitalidad de quien se sabe dueño de su tarde. A la izquierda, Deyaneth (la madre) —pilar y guía— sonríe con esa serenidad de quien ha logrado, por unas horas, que el mundo sea un lugar seguro y alegre para las suyas. Su postura, firme y relajada sobre las piedras húmedas, es el reflejo de la cotidianidad compartida, ella es maestra de escuela Primaria. El esfuerzo de preparar el bolso, de asegurar que haya merienda y de buscar ese espacio de desconexión necesario para el alma.
En el centro, Génesis se erige como el corazón de la escena. Con las manos en la cintura y una sonrisa que desafía cualquier cansancio, parece personificar la energía de la juventud. A su lado, sus acompañantes completan este cuadro de hermandad y amistad genuina. No importa si el agua estaba fría o si el camino sobre las rocas me imagino era resbaladizo; lo que importa es que estaban juntas.
Este no fue un día de grandes lujos materiales. El aire puro filtrándose por los pulmones, el sonido del río compitiendo con las risas, y el sol filtrándose entre las hojas de los árboles centenarios. La recreación sana no es un accesorio en la vida, es una necesidad vital. Ver a Génesis y a su madre allí, rodeadas de naturaleza, nos recuerda que la felicidad suele tener pies descalzos, ropa cómoda y el eco de una cascada de fondo.
Hoy, aunque el cuerpo pida descanso y la salud me juegue una mala pasada, volver a esta imagen es recuperar un poco de esa fuerza. Porque al final, la vida se construye de estos pequeños fragmentos de vida... Gracias Deyaneth por permitirme publicar ese recuerdo.
Si quieres participar, me parece que aún estás a tiempo, tienes hasta las 11:59 pm de HOY JUEVES, así que apúrate y recuerda cumplir las reglas.
ℂ𝕠𝕟𝕔𝕦𝕣𝕤𝕠 𝕕𝕖 𝕋𝔹𝕋 - 𝕌𝕟 𝕕𝕚́𝕒 𝕕𝕖 𝕖𝕤𝕠𝕤.
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