Buenas noches queridos lectores, hoy les voy a relatar un lindo y hermoso cuento, espero y lo disfruten.
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Un día el señor Pedro Pablo se encuentra leyendo un libro viejo de historia y se le acerca su nieto Javier, quien cuenta con 5 años y es bastante curioso, le pregunta:" ¡Abuelo ese es un libro de cuentos¡ el señor Pedro Pablo le responde: "No, es un libro de historia donde puedo leer muchas cosas importantes que sucedieron antes de nacer y de tener la edad de abuelo que tengo ahora". Se ríe y a la vez le pregunta: "¿Quieres un libro de cuentos?", el niño responde: "Si abuelo quiero el libro de cuentos de la gallina de los huevos de oro". Pues, ese no lo tengo y mi mamá y mi papá no se lo saben y la abuela dice: " Estoy ocupada, no me molesten". Los otros abuelos están de viaje y no me lo pueden contar.
El señor Pedro Pablo se sonríe cierra su libro y le solicita al niño que se siente cómodamente a su lado y le presta mucha atención para él contarle el cuento, y comienza diciendo: "Un día la señora Golla se encontraba en su humilde casa preocupada por no tener suficientes huevos para alimentar a sus hijos, quienes amaban a su madre y el hogar donde se encontraban, pero temían ser más pobres y no tener suficiente comida y leña para el día a día".
Entonces, se dirige al patio para recoger los huevos de su buena gallina Catalina, pero hasta la gallina es victima de la escasez y solo tiene dos huevos en su nido. Golla, se pone a llorar diciendo: "Ahora, como are para alimentar a mis 8 hijos, qué huevos le llevare al señor Andrés para cambiar por los otros alimentos que necesito para los niños". Tres minutos después, deja de llorar y decide conversar con el señor Andrés para que le facilite algo de alimento para este día hasta que pueda vender a Catalina, para tener una fuente de sustento para continuar adelante con sus 8 hijos.
Ese día la señora Golla, como de costumbre hace una oración por el bienestar y la salud de sus hijos y porque las cosas mejoren para seguir adelante.
Al día siguiente, se levanta muy temprano para cosechar algunas verduras y hortalizas del huerto en el patio para preparar la comida del día y para saber si Catalina tiene algunos huevos. Al acercarse al lugar donde esta Catalina "la gallina", observa una mazorca de color cobre, la cual le llama la atención por su rareza y porque sus plantas de maíz aun les falta crecer, pero igual la recoge y comenta que Catalina es tan afortunada, porque tendrá el alimento necesario para poner sus huevos, entonces desgrana la mazorca, la pila y se la da a Catalina, diciendo: "Buen provecho y espero que pongas muchos huevos".
En horas de la tarde, Catalina la gallina, hace un gran alboroto y la señora Golla se preocupa por temor a perder a su mejor gallina ponedora; al acercarse al nido observa que sobresale algo brillante de color dorado y piensa que es un objeto extraño. Y luego, se percata que es un huevo de oro y queda impresionada, no lo puede creer.
De inmediato, se percata que no es solo un huevo, sino 8 huevos de oro y Golla llora de alegría, porque son huevos de oro, y son valiosos con cada huevo puede conseguir muchas cosas buenas para sus hijos y a la vez siente temor de perder a Catalina la gallina de los huevos de oro o que la consideren una ladrona, por lo que se dirige con la señora Ofelia, una anciana con mucha sabiduría que vive cerca de su humilde casa, quien con voz de calma le dice: "Oye Golla, debes de tener mucha sabiduría para aceptar esta bendición con amor e inteligencia, para el bienestar de tus ojos por largo tiempo, y para que te ayuden a ti misma a realizar que te ayude a mejorar la calidad de vida tuya y la de tus hijos, para que se sientan felices en sus corazones cuando sean grandes, y puedan tener una profesión o ocupación, de este modo, recuerden este suceso como algo bendito que Dios les regalo para seguir adelante, en compañía del amor y la dedicación de su madre, y de la Gallina Catalina.
La mujer le da las gracias a la sabia Ofelia, conversa con sus hijos y con los vecinos cercanos, para que comprendan lo sucedido y la apoyen con las cosas buenas que puede conseguir con estos huevos de oro, para el porvenir de sus hijos.
Javier, queda pensativo y con la mirada de asombro, pregunta: "Abuelo, ¿aún existe Catalina, la Gallina de los huevos de oro?", el anciano responde: "No Javier, es un cuento, muy muy viejo, más viejo que yo. Pero me decía mi tía Herminia que en la casa de cada familia se encuentra en el rincón de corazón de madre, convertir el poco de dinero y alimento en lo mejor para sus hijos, como si tuviera una gallina de huevos de oro, para que siempre estén felices, puedan convivir con sus familiares y amigos.