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Ana Patricia, una dulce niña de 10 años, su mamá Jana, su papá Luis y dos (2) hermanitos, Isac y Moisés, vivían en su hermosa casa en la Ciudad.
Todos los días, Ana Patricia, se asomaba a la ventana de su cuarto y le daba gracias a Dios por el bello amanecer, por los pajaritos que cantaban, la dulce fragancia de las flores y cuando llovía le gustaba ver, palpar el agua del cielo, declarando bendiciones en su vida y en la de su familia.
Ana Patricia, un día se enfermo, sentía dolores en su espalda y pierna. Sus padres pronto la llevaron al medico y le realizaron sus exámenes. El doctor se sorprendió con los resultados, sus huesos se estaban desformando y dijo: "Tan pequeña de edad, Dios mio, ¿qué esta pasando?". Mostró los resultados a sus padres, y le planteo: "Que la niña presentaba en su huesos deformación, sin explicación se quedo, pero si dijo; la ayudara una buena alimentación, vitaminas y caminar una hora al día".
Sus padres preocupados siguieron las recomendaciones del medico, al pasar una semana, Ana Patricia le dolían mucho las piernas y se quejaban. Aún así, la niña salia siempre a caminar una hora.
A dos cuadras de su casa había un parque, ella observaba los niños jugando y allí se sentaba en un banco, le pedía a Dios que le quitara esos dolores, ella recordaba que su abuela Loida le hablada de Dios y le decía: "Pídele y él te responderá". Estando en su oración, llegó un niño en silla de rueda, la cual Ana Patricia se quedó callada al verle por un momento y siguió orando, y le decía a Dios: "Ahora te pido también por este niño, que lo ayudes a caminar pronto y a mi me sanes por completo".
Al pasar el mes, Ana Patricia, se sintió un poco mejor, con pocos pasos se asomaba a la ventana como todos los días y le daba gracias a Dios por todo, y pedía por el niño en la silla de rueda, y su salud.
Un día, cuando todos iban a dormir, Ana Patricia oro y entro en un dulce sueño, en la cual soñó: "Jugaba en el parque con todos los niños y niñas al columpio, escondidito, disfrutando la brisa y el sol maravilloso, de repente vio a lo lejos al niño de la silla de rueda, ya no estaba sentado, estaba parado y caminaba hacia ella, y le dijo, tus oraciones han sido escuchadas, gracias por orar por mi". Ana Patricia, se despertó alegre con animo de saltar y correr.
Sin duda lo puedo hacer, sus padres se quedaron sorprendidos al verla saltar. La llevaron al medico y le realizaron sus exámenes nuevamente, sus huesos estaban sanos, el medico se quedo sin palabras y desde allí se agacho, levanto sus manos arriba y dio gracias a Dios.
Mamá Jana y papá Luis, lloraron de alegría junto a su niña, por tan grande milagro.
Al pasar tres días (3) fueron al parque y Ana vio de lejos al niño que estaba en la cilla de rueda, ya parado, le sonrió, se le acerco y le dijo: "Gracias a Dios y la ayuda de todos, volví a caminar, ya puedo jugar y sobre todo Fútbol, no sé como sucedió, pero estoy caminando".
Desde ese momento, Ana Patricia y el niño jugaban siempre en el parque dándole gracias a Dios.