
Mis sobrinos son todos maravillosos, desde el más grande, que ya me dio dos sobrinietos, hasta la más chiquita que es mi adoración.
Yo tuve solo una hijita, pero sus primos son también sus hermanos. Han crecido muy unidos, compartiendo todo. Les hemos inculcado que la armonía, el respeto, la comprensión y la hermandad son nuestros valores familiares.
En mi casa, todos tienen un lugar y a ellos les encanta estar conmigo. Después que mi hija se fue a estudiar a otra ciudad, agradezco la algarabía y la felicidad que invade mi casa cuando llegan mis sobrinos.
Esta semana, la más chiquita me visitó. Vimos una película, la ayudé con sus tareas, me peinó, cosa que me encanta, y hasta hicimos unas galletas. Bueno, la receta la trajo Nicole, ella me había contado que aprendió a hacer unas galletas muy fáciles y que no necesitaríamos horno, las haríamos en la sartén.
Ella se encargó de la preparación, yo de tomar las fotos ¡Jajaja!
Preparación de las galletas
No me dio medidas de todos los ingredientes, solo me dijo vamos viendo, tía. Lo primero que hicimos fue derretir dos cucharadas de mantequilla.

Luego, agregamos tres cucharadas de azúcar y un huevo. Mezcló todo muy bien.

Después, me pidió que echara la harina de trigo que al final fueron dos tazas.

Empezó a amasar con las manos, yo la ayudé un poco porque esta parte es un poco ruda. Aunque ella me dijo que ya sabe, que para ella no es difícil.
Esta muchachita de mi corazón es muy inteligente, obediente, siempre está dispuesta a ayudar y es muy hacendosa también.
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Estiramos la masa en el mesón, yo puse a calentar la sartén y mi Nicolita del Mar, así la llamo y a ella le gusta, comenzó a sacar las galletas con un moldecito.

Pusimos las galletitas en la sartén, las tapamos como por 10 minutos de cada lado y listas. No les tomé fotos porque, mientras se hacían nos sentamos a comer unos mangos que Nicole me llevó y se me olvidó.

Realmente son unas galletas fáciles de hacer, quedaron deliciosas y lo mejor se hacen rápido en la sartén.