Es inevitable que, cada año, al ver en el calendario la fecha de hoy, resuene en mis oídos la frase "Remember, remember, the fifth of November", cita memorable de una de esas películas que, con el tiempo, ha ganado más adeptos y seguidores que en sus primeros años. Creo que la mayoría ya la ha visto; sin embargo, en consideración con aquellos que no lo hayan hecho, procuraré no hacer mucho spoiler.
Basada en una novela gráfica de DC Comics, creada por Alan Moore (el genio detrás de Watchmen y La liga de los Caballeros extraordinarios), V de Venganza se ambienta en un futuro no muy lejano pero absolutamente distópico y orwelliano. Gran Bretaña se ha convertido en un país totalitario dirigido con mano de hierro por un tirano (interpretado por John Hurt) y existe toque de queda, control absoluto por parte del Estado y un clima de opresión, muy bien ilustrado por las fuerzas policiales que evocan a los Stormtroopers. Una tarde, después del toque de queda, Evey (la talentosa Natalie Portman) es rescatada en plena calle por un misterioso enmascarado cuyo nombre es sencillamente una letra que traza en la pared - al mejor estilo del enmascarado alter ego de Don Diego de la Vega - y que es la "V". El extraño personaje, adiestrado en combate y con una elocuencia y verbigracia que parecieran contradecir su oculto semblante, le explica a la chica cuáles son sus planes para recuperar la libertad: planea una revolución contra el gobierno.
Casi cualquier personaje que crea en la justicia y que esté dispuesto a defenderla, aún en las condiciones más adversas, se gana la simpatía del público. Mucho más si pasa de la oralidad a la acción, como lo hace V. El hecho de que la película no muestre nunca el rostro del protagonista (interpretado por Hugo Weaving, el Agente Smith de The Matrix) ayuda a magnificar el mito de su lucha porque tal como él lo dice en una de las líneas más recordadas de la cinta, "las ideas son a prueba de balas". Una idea no muere. Un mito tampoco.
Otro de los aciertos de la historia que le ha ayudado a ganar seguidores es el hecho de que esa quimera personal se convierte en una revolución social, no violenta además. La tensión que se ve en la escena en que el pueblo, todos con máscaras pero sin armas, se dirigen hacia los soldados que defienden al régimen, hace que el espectador espere lo peor. Tal ha sido el impacto de esa lucha distópica y ficticia que ha trascendido la pantalla. La máscara de Guy Fawkes (ua biografía que les recomiendo consulten para entender un poco más el personaje de V y por qué usa precisamente la máscara suya) se convirtió en el símbolo de Anonymous y muchas personas a lo largo y ancho del globo lo han usado para defender causas que consideran justas. De la película en sí, no diré mucho. Es una buena cinta, con una dirección aceptable y un guión muy bueno, además de actuaciones impecables de Weaving y Portman, pero lo que realmente trasciende de la historia va más allá de los nombres en el póster. Creo que si no fuese por Batman (especialmente el de Nolan), V sería mi héroe favorito de DC Comics. Así que, si no la han visto, hoy es un buen día para hacerlo, "remember, remember, the fifth of November"