Solemos ligar y poner en un mismo contexto las palabras personalidad y carácter, sin embargo no significan lo mismo a pesar de que están relacionados, tener personalidad nos puede dar adicionalmente el poder tener carácter, pero no necesariamente si tenemos carácter obtendremos personalidad, ya que l personalidad la dan un conjunto de factores.
Cada una d estas palabras tiene un significado distinto, y si es así, ¿por qué entonces se les relaciona?
Lo que yo pienso es que las personas con carácter expresan seguridad, que a priori se puede transformar en una persona con personalidad asociada. Es importante entender que las realidades históricas y sociales convergen para que hoy por hoy se asocien mucho la personalidad y el carácter.
De esta manera, se entendía la personalidad como “aquello que mostramos hacía fuera”, es decir, el rol que interpretamos en un determinado contexto social. Por tanto, esta representación puede estar modulada por el lugar en el que estemos, la gente con la que interactuemos o el estado anímico que estemos experimentando en un determinado momento. El carácter, sin embargo, abarca aspectos más específicos de cada uno.
La personalidad es lo que nos caracteriza específicamente para mostrarnos ante los demás, en los diversos contextos sociales podemos mostrar distintas personalidades que se adecuen perfectamente a los diversos entornos. La personalidad no debe ser única, ya que son distintas las variables que cambian en nuestro entorno, por ejemplo la distinción de lugares nos hace adecuar una personalidad específica como tal, las personas con las que entremos en interacción nos hace actuar con personalidades apegadas a la situación, incluso nuestras emociones no son iguales en todos los tiempos, por ende podemos mostrar una variación de nuestra personalidad que no debería ser mal visto por ello.
Es importante diferenciar estos dos conceptos, ya que una correcta interpretación nos brinda la oportunidad de acercarnos a un cambio que nos moldea a mejores individuos.