Te abrazo por la espalda en el llanto que te reboza,
viendo frutos que se duermen entre sus ramas secas,
uno a uno van cayendo lentamente hasta llegar cerca
a su destino ¡Tierra! que los hará renacer nuevamente.
Se desgranan las semillas como cristales en los luceros,
que desgarran el alma que quiere abrirse flor desde adentro,
para que sean sembradas en ella como luciérnagas luminosas
que en este triste otoño tengan un amanecer florecido... mañana.
Observo el rostro desde dentro, con el dolor que paraliza el corazón
al verlo... ¿De cerca? Si tan solo pudiera, estas alas hubieran aleteado
para ir a su encuentro sin demora alguna, cruzando los cielos, los mares,
las montañas, las profundidades desconocidas...
si tan solo pudiera nuevamente... llegar hasta ti.