En el agitado escenario de la vida, donde las emociones bailan al ritmo de nuestras experiencias, la inteligencia emocional se convierte en la armadura que nos protege de las llamas de la ira y nos guía hacia la sabiduría.
Es esa habilidad mágica de discernir y actuar con mesura, incluso cuando el fuego de la frustración amenaza con consumirnos. Es la voz interior que nos susurra: "Espera, respira, analiza, antes de actuar de forma visceral".
¿A qué nos referimos con inteligencia emocional? No es más que esa sabiduría que nos permite tomar decisiones acertadas en los momentos más desafiantes, sin dejarnos llevar por la impulsividad. Es la capacidad de domar nuestros dragones internos, esos pensamientos y emociones que, si no controlamos, pueden convertirnos en Daenerys Targaryen o en Daemon Targaryen en un mal día.
La Casa del Dragón, esa precuela de Juego de Tronos, me ha servido como un espejo para reflexionar sobre la importancia de la inteligencia emocional. En ese mundo de ambición y venganza, los personajes se ahogan en un mar de emociones descontroladas, tomando decisiones que solo los conducen a más dolor y sufrimiento.
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¿Te suena familiar? A veces, sin darnos cuenta, nos convertimos en un Aemond Targaryen o una Rhaenyra Targaryen, actuando por impulso y dejando que la ira o el rencor nublen nuestro juicio. Olvidamos que, a diferencia de ellos, no tenemos dragones ni tenemos sangre de dragon.
Yo también he caído en esa trampa. En un arranque de rabia, he dicho palabras hirientes o tomado decisiones precipitadas que solo han empeorado las cosas. Pero he aprendido que la inteligencia emocional es un trabajo diario, una batalla constante contra nuestros propios dragones internos.
Cultivarla no es fácil, pero tampoco es imposible.
Actualmente al enojarme trato de:
- En un momento de rabia, respiro profundamente y analizo la situación.
- Intento no actuar impulsivamente.
- Trato de desarrolla empatía. Ponerme en el lugar del otro y trata de comprender sus emociones. Esto me ha demostrado que muchas veces el problema no es uno, son quienes nos rodean y si forma su actuar habla de aquello que les aqueja.
- Practicar la autoconciencia. Reconocer mis propias emociones y cómo estas me afectan me ayudan a tomar mejores decisiones. Es decir, ¿de que me sirve enojarme y hacer algo contraproducente si eso mismo luego me va a traer una consecuencia peores? No gracias jaja.
-Gestionar mis emociones de forma saludable. Busco actividades que me ayuden a relajarme y calmarme como el ejercicio, yoga y asistir a la iglesia particularmente me ayudan mucho.
-Ser compasivo conmigo misma. Todos cometemos errores. Lo importante es aprender de ellos. No será ni lo primero ni lo último que haga. Trato de enfocarme en aprender y continuar.
La inteligencia emocional no me convierte en un santa. Me convierte en un ser humano más fuerte, más resiliente y más capaz de construir relaciones sanas y duraderas. Y actualmente esto vale ORO, lo que en la serie sería el trono de hierro.
Es importante ser conscientes que la inteligencia emocional es una habilidad que se puede desarrollar con práctica y esfuerzo. Y no hay que ser perfecto, todos cometemos errores. Lo importante es aprender de ellos y seguir adelante. Cuando domemos ese enorme dragon como Vhagar, podremos ser más felices, más sanos y más exitosos en la vida.
Yo estoy en la lucha de domar mis dragones internos.
Y ya volviendo a House of the Dragon ¿que team eres negro o verde? No importa cuál sea tu bandera, recuerda que la verdadera batalla se libra dentro de ti mismo. Domina a tus dragones internos y gobierna feliz tu cerebro.
¡Dracarys jaja bye!