Básicamente faltan menos de 48 horas para que se lleve a cabo la jornada electoral presidencial en Venezuela, así que con motivo a tal ejercicio democrático quiero escribir una breve disertación intentando proponer una visión sobre el "derecho al sufragio" que pretenda ser esclarecedora en cierto sentido y promueva un sano debate.
Las palabras que leerás a continuación pretenden ser un poco más que una invitación a salir a votar este Domingo 28 de julio. Stricto sensu somos seres políticos y no podemos dejar de participar en el ejercicio de la política según sea nuestro rol social, aunque para ser riguroso incluso abstenerse es participar, pero, en Venezuela la situación es bastante compleja.
Una de las cosas que como escritor he intentado interiorizar es la responsabilidad política, y partiendo de esta realidad he reflexionado sobre la democracia y los procesos electorales. Hay un fenómeno que
me ha parecido bastante curioso y es que se asocia las elecciones con democracia, pero, las cosas no son tan simples del todo, aunque sea cierto que las elecciones son un elemento importante de la idea de democracia contemporánea, esto no lo agota.
La democracia es mucho más que poder votar por un presidente, un gobernador, alcalde o un diputado de la asamblea nacional. En este sentido voy a remitir a la etimología del término democracia, esta palabra de origen griego es una palabra compuesta por los términos Demos que significa pueblo y Kratos que significa fuerza, de modo que la democracia como invento griego viene a significar "el poder del pueblo". Esta etimología arroja luces sobre su significado político e histórico.
Aunque, la democracia no siempre ha significado o implicado socialmente lo mismo. Para ello te invito a develar un poco como era la democracia ateniense y podrás darte cuenta que su sistema no sería nada aplicable. Creo que nuestra capacidad política a hecho que el término haya evolucionado con el tiempo adaptándose a nuestras realidades.
Sin embargo, aunque la democracia nunca ha sido igual o se haya comportado del mismo modo, considero que siempre debe preguntarse o mejor dicho debemos preguntarnos ¿Lo que conocemos hoy como democracia realmente otorga poder al pueblo? ¿Los mecanismos que conocemos realmente responden al espiritu de la democracia?
Ahora bien, lejos de promover la idea de que las votaciones son perdida de tiempo, creo que hay que hay que mirarlas con menos ingenuidad y saber qué son en realidad. Las votaciones no son otra cosa que una consulta popular, o en otras palabras el mecanismo por el cual los ciudadanos expresan su voluntad. Normalmente los políticos al estar enterados de lo que la mayoría desea, acceden a ejecutar tal voluntad, aunque, no es algo necesario realmente. Podrían no hacerlo. Es por ello que, en este momento de la disertación es válido imaginar que blockchain podría hacer de estos procesos un asunto más democrático. Pero, eso es algo en lo que podemos profundizar un poco más adelante, pero, quienes comprenden la esencia de blockchain ya saben por donde van las cosas.
A los venezolanos que puedan acercarse a esas palabras, lejos de querer ser desesperanzador o al contrario ser demasiado esperanzador, lo que intento es proponer una visión un tanto menos ingenua de lo que implican los procesos electorales, ya que es algo generalizado en toda la democracia occidental.
Desde que tengo 5 años de edad en Venezuela ha liderado en el ejecutivo nacional un mismo partido lo que ha tenido implicaciones políticas, económicas e histórica de toda índole y que si nos detenemos a enumerar o pensarlas un poco, no alcanzaría esta publicación. Mejor sería escribir un libro. No me importa si eres de un partido u otro, el próximo domingo la misión de toda persona inscrita en el Consejo Nacional Electoral es ejercer el derecho al voto. Lo único que debes tener presente es que tu elección no es un asunto individual, es un asunto de sociedad. Lo que seleccionas no es para tí, es para todos.
Más allá de un tema emocional o ideológico participar en las elecciones es una responsabilidad cívica que debe ejercerse desde la razón, no con el corazón. Puedes simpatizar con una idea de nación u otra, pero, ¿Qué es lo que realmente conviene a Venezuela? Un mismo partido ha liderado el ejecutivo por más de 20 años, es sabio preguntarse ¿Han logrado lo suficiente como para seguir apostando por el? Mira al rededor y pregúntate, ¿te gustaría seguir viviendo en la realidad que estas viviendo? ¿Es posible hacer de Venezuela un lugar mejor con otros proyectos de nación? Estas son todas preguntas abiertas que las respuestas las tienes tú. Más nadie, recuerda que el voto es secreto.
Mantente curioso!