El pasado sábado en el Santiago Bernabeu, se jugó el famoso clásico de la liga profesional de fútbol españo, para quienes no estén demasiado enterados de esto, básicamente se disputó un partido entre el Real Madrid y el FC Barcelona, en el cual la selección del Barcelona salió victoriosa 4 goles por 0. Y aunque este dato es irrelevante para lo que planeamos reflexionar, brinda de contexto.
En el partido, la tensión estuvo alta y los espectadores fanáticos del Real Madrid vociferaron comentarios despectivos, cargados de xenofobia y racismo contra juegadores del Barcelona, y aunque esto nos parezca un sinsentido, además de inaceptables, es realmente curioso como en esta segunda década del siglo XXI aun hay personas y sectores sociales abiertamente racista.
Esto me hace pensar en la necesidad de crear entornos libres de racismo y reflexiones en torno a esta problemática que devela no solo sesgos, sino profunda ignorancia, y aunque no es un pecado tener sesgos o ser ignorante en ciertos temas, lo realmente preocupante es la mala gestión emocional y en este ambiente futbolístico la falta de espíritu deportivo.
Creo que el racismo no es más que violencia y no podemos aspirar a una sociedad abierta y libre si entre ciudadanos hay violencia de este tipo, esta falta de aceptación del otro nace por pensamientos y creencias que nacen desde ideologías que carecen de todo sentido. Todas las personas somos iguales en nuestra diferencia, no hay razas, aunque efectivamente podemos ver fenotípicamente diferencias como el color de piel, color de ojos, ciertos rasgos como diferencias en la nariz o ojos, no son más que cambios que hemos experimentado los humanos por varios factores, uno de ellos es el clima, otro quizá es nuestra exposición al sol y la forma en la que este llega a la tierra que es nuestro hábitat.
En zonas cercanas al ecuador en donde el sol llega de manera más directa las personas por cientos y cientos de años de manera biológica, comenzaron a producir en mayor medida melanida a diferencia de las personas que han habitado en zonas con poco exposición solar, de modo que la piel se ha tornado diferente según la zona del globo. Con todo esto quiero decir que somos diferentes en forma, más no en esencia. Todos somos seres humanos por igual. Cosas como el color de piel no dicen absolutamente nada sobe el como eres como persona o tus valores.
Creo que las conductas racistas no son otra cosa que la evidencia de ideologias decadentes y sin fundamento, además de decir sobre las personas que emiten estos juicios que son personas con demasiados prejuicios infundados. Pienso que el racismo y la xenofobía evidencia la incomprensión del otro, y la no aceptación de la otrodad, cosa que me parece grabe a estas alturas de la historia. Por lo que, estos actos, son llamadas de atención para crear entornos más justos e invertir en el como poder erradicar el racismo de una vez por todas.
¡Gracias por leer!