¡Amigo mío!
¡Hola, gente!
Siendo sincero,
el mejor amigo del hombre
no es el sucio dinero,
ni sus compas cantineros.
Tampoco es la mujer
en sus dotes de placer,
o el padre en oración
escuchando su confesión.
En verdad es el perro,
el can que lo sigue por doquier
aun sin su dueño nada tener.
Este es el amigo que con sólo ver
salta en sus brazos con placer.
Ay, perrito, guardián canino,
te encontramos en el camino
triste, con frío y sin hogar.
Nunca creímos llegar a amar
a alguien tanto como en tu lugar.
Qué estúpidos fuimos al dudar.