¡Al fin estoy de regreso!
Ayer a finales de la tarde (por fin) colocaron el cable que se habían robado y me regresó el servicio de teléfono e internet. Así que ahora sí me tendrán más seguido por acá.
Les cuento de las cosas que hice estos días, como por ejemplo que me pinté el pelo usando papel crepé.
En mis 31 años yo nunca me había pintado el pelo, hasta hace unos meses que me pinté un mechoncito de rojo con un poquito de tinte que le sobró a una amiga; el color me gustó pero no me convence eso de pintarme el cabello, creo que se me podría maltratar o que quizá no quede como yo quiero y después no haya vuelta de hoja. Por eso una compañera de trabajo me dijo que me lo podía pintar con papel crepé y así lo hice.
El procedimiento es muy fácil:
Primero me lavé el cabello normalmente con champú y acondicionador. Lo dejé secar.
En una olla puse agua a calentar y cuando estuvo bien caliente le agregué unas tiras de papel crepé (en mi caso todo un pliego). El papel deja el color en el agua.
Cuando veas que el papel ya ha botado el color lo retiras del agua.
Con el agua aún tibia (OJO, TIBIA, NO CALIENTE PARA PELAR POLLOS) remojas el cabello y te la vas colocando de manera que se empape e impregne todo el cabello que deseas colorear. Lo dejas remojando durante 20-30 minutos.
Si tienes el cabello muy oscuro, seguro que el color no te agarra, entonces tendrías que aplicarte primero algún decolorante. Yo no me decoloré y por eso el color resultante no fue un rojo intenso, pero me encanta el color rojizo que resultó.
Después que lo remojas por 20-30minutos, lo dejas escurrir y secar al natural, sin exprimir
Posterior a eso, cuando estuvo bien seco me lo planché.
Este color se cae al lavar, pero no es agresivo para el cabello y puedes hacerlo tan seguido como quieras cambiar.