Desde tiempos antiguos, el expresarnos ha influenciado en todo lo que hacemos hoy día. Desde personas cantando en las plazas las historias de guerra hasta las epopeyas, dio paso a los primeros géneros literarios y a los muchos géneros que tenemos hoy en día. Desde los primeros libros y la llegada de la tecnología, se ha generado una especie de simbiosis increíble. Libros que inspiran el cine y los vídeojuegos, vídeojuegos y películas que inspiran a los escritores y así, poco a poco, veremos cada vez más historias que merecen ser leídas, vistas o jugadas.
Si nos ponemos a pensar, un vídeojuego es una historia, que busca atrapar al jugador en la priemra hora, tal cual como lo hace un libro con sus primeras páginas. Una historia con cientos de diálogos que puede tomar unas 50 horas en terminar (en el mejor de los casos). En ese tiempo hemos leído un libro que nos permite interactuar con él y hasta a veces, manipular la línea de la historia. Existen muchísimos libros que han inspirado a crear vídeojuegos cómo Metro 2033 y el Infierno de Dante. No quiero dejar de mencionar a uno de mis autores favoritos: Tolkien, quién puso un antes y un después en el género de rol y aventuras. Los dragones, enanos, elfos y magos ya no serían vistos de la misma forma luego de sus grandes creaciones.
Y aunque me encantaría seguir hablando de Tolkien y su maravilloso mundo, hay un libro en específico que me gustaría hablar un poco, pero más que hablar del libro, quiero hablar de lo que representa. Si, se trata de Ready player one, un libro cuyo éxito en ventas lo llevó a la pantalla grande. Escrito por Ernest Cline por allá en el año 2011, nos presenta una era futurista de nuestro planeta, pero no tan lejos, la novela se ubica en el año 2044. Un año en el que el mundo no es lo que tenemos ahora. Hambre, dificultades económicas, guerras y otros aspectos de una era a punto de convertirse en algo apocalíptico. Bueno, parece que no estamos tan lejos de eso, gracias 2020.
¿Imagina vivir en un mundo así, pero con la oportunidad de tener un escapé virtual? Ese escape virtual se llama Oasis, un juego de realidad virtual que permite escapar de ese entorno feo, corrompido por tanta destrucción y corrupción, un entorno virtual que te permite conectarte con personas y tener una vida diferente a la espantosa que te rodea en la realiad. Pienso mucho en este 2020, un año que ha sido desastrosos en muchos aspectos y que, en lo particular, los vídeojuegos han sido para mí un escape de la realidad, una forma de diversión que permite despejar mi mente por completo. Así es el Oasis, un espacio que no solo es para divertirse y jugar con tus amigos, sino un espacio virtual de negocios.
Ready Player One nos cuenta la historia de un joven llamado Parzival, un joven que acude a Oasis para escapar de su entorno y la manera en que vive. Durante el desarrollo de la historia, veremos como este joven enfrenta ciertos desafíos para lograr conseguir ser el heredero del creador de esta realidad virtual. No quiero escribir esta publicación cómo un resumen del libro y llenar de spoiler el texto que puedan arruinar el factor sorpresa por si no lo has leído. También debo mencionar que, si viste la película y no has leído el libro, debes hacerlo. Los retos que enfrentará Parzival son diferentes y teniendo un protagonismo más enfocado hacia él y no sus amigos como lo hace en la película. Sin dejar de lado que encontraras detalles informativos que siempre se van a escapar de la pantalla grande.
Claro está, la adaptación de Steven Spielberg es muy buena, con cambios apropiados para todo el avance de los vídeojuegos hasta el 2018 y que realmente no dañaron el texto. Uno de los aspectos que más me gusta del libro es la visión que tiene su autor sobre la realidad virtual. En el 2011 hablar de realidad virtual en los vídeojuegos parecía lejos y digo parecía porque actualmente no hemos llegado al nivel que presenta Ernest Cline en su novela. Quizás estemos más cerca de lo que pensemos y me atrevo a decir que este año 2020 ha impulsado eso. ¿Imagina poder entrar a una realidad virtual como en Ready Player One y poder interactuar con tus amigos, familia o simplemente tener una reunión de negocios? No tendríamos que estar haciendo videollamadas sino más bien estaríamos sentados en un salón virtual, en una disco, escalando una montaña, compitiendo en desafíos, en fin, estaríamos más cerca de lo que una pantalla puede ofrecernos.
Ready Player One es una historia que está llena de referencia a los años 80. Referencias a la música, los videojuegos en inclusive grandes momentos del cine, están dentro de la novela. Esto hace que al momento de leer te sientas identificado con el personaje. Si fuiste fan de calabozos y dragones o la película War Games o volver al futuro, automáticamente te teletransportas a ese momento en tu vida que fue influenciada por esos juegos o mejor dicho, por esa cultura pop en un época dorada. En mi caso fue asi y pude compenetrarme más con la historia y terminar enganchado con el libro desde sus primeras páginas.
La forma narrativa es exquisita, disfrutas de la perspectiva del protagonista. Me encanta cómo va contando la historia y al mismo tiempo leer sus pensamientos. Asi cómo cuando hablamos con alguien y al mismo tiempo estamos pensando cosas. Parzival es un personaje carismático, lleno de ilusiones y motivaciones para lograr salir adelante. Está hecho para que sientas el triunfo durante toda la lectura, es un personaje que siempre se va a salir con la suya sin tantos daños secundarios. Quizás esto no es lo habitual en la realidad, pero eso es lo que me gusta o ¿Acaso no es mejor dejar esas dificultades de lado y disfrutar como en la ficción se logran todos los objetivos? Hay que tener presente que su realidad es un asco y el Oasis le permite cambiar esa realidad.
No me queda duda que para Ernest Cline, escribir esta novela fue un viaje a su mejor época. Se dio la tarea de escribir sobre esos elementos de los años 80 en una novela de ciencia ficción y que te hace ubicar en el año 2044, dentro de una realidad virtual perfecta. Si, el enfoque no está en detallar la realidad virtual, los motores gráficos, los servidores y todo lo relacionado que sea necesario para poner en marcha este sistema. El enfoque está en poner atención a esos detalles de la cultura pop que de cierta forma han influenciado estos años que vivimos. Por lo menos para mí, siento que ese es el enfoque.
No tengo duda que el elemento del huevo de pascua fue una de las mayores inspiraciones para escribir este libro. Los huevos de pascua son secretos que deben encontrar los jugadores, estos no están a simple vista. Esto es parte fundamental de esta historia, veremos como el protagonista va descifrando una serie de pistas para dar con el esperado huevo de pascua. Imagino a Ernest Cline pensando en esto y como su obra literaria podría mantener ese factor de huevo de pascua durante todo el texto. Incluso el libro tiene algunos huevos de pascua, referencia a ciertos juegos para que hagas unos desafíos. Pensando en la época de los 80s y en parte de unos de los desafíos finales que debe afrontar el protagonista, no me cabe duda que la inspiración de los huevos de pascua, está en el primer huevo encontrado en los vídeojuegos.
Si, hablo del huevo de pascua encontrado en el juego Adventure en Atari. Esto revolucionó la industria de los vídeojuegos y ahora los juegos están llenos de estos secretos que te hacen sentir satisfecho. Siendo el autor de esta época, no es de extrañarse que su propio libro tenga algunos de estos huevos escondidos entre líneas. Es interesante ver cómo desde la época de los 80 hasta la actualidad, el mundo de los vídeojuegos ha influenciado grandemente la literatura. La literatura abre paso a crear historias en los vídeojuegos y los vídeojuegos inspiran literatura. Es un círculo, uno apoyando al otro, dando a los lectores o fanáticos, historias frescas para leer o jugar
Ready Player One es un texto que nos recuerda eso, pese a la historia estar ambientada en el futuro, los elementos de origen que llevaron a eso, están presentes a lo largo del texto. Ya sea que seas joven o de esa época, disfrutaras leer una aventura frescamente antigua, donde descubrirás o recordarás, lo que inspiró a crear los vídeojuegos que tenemos hoy en día.