Comparto con ustedes, lectores de @Steemit, textos que pueden ser recientes o no. Los de esta vez -poema y reflexión al estilo prosa poética- los escribí hace varios años, pero creo que conservan su sentido fundamental. Son un homenaje al cineasta italiano Luchino Visconti), director de la fina y hermosa versión de la novela La muerte en Venecia de Thomas Mann, y también a este, por supuesto.
La tierra tiembla (*)
La tierra tiembla,
tituló Visconti
a uno de sus filmes,
desconocido para mí.
No sé qué quiso decir
el artista de la muerte temida
o esperada.
El temblor nos acendra,
presiente la muerte;
es la fuerza que nos enfrenta
al designio del dios.
Muerte en Venecia (**)
El des-cubrimiento de la belleza puede ser fatal. Thomas Mann había dicho: "solo la belleza es al mismo tiempo divina y perceptible". La belleza cotidiana, que podemos sentir en nuestro alrededor, pero que nos ignora, y solo vislumbramos. ¿Será lo terrible del ángel de Rilke? Aschenbach, el artista, ante Tadzio, "la divina belleza del niño", el ideal, inalcanzable siempre. Pero también el encuentro con la peste y la muerte. La trágica revelación, el deterioro del cuerpo en un alma anhelante, sin futuro, excepto el que los lectores o espectadores le prestamos.
*La terra trema
** La muerte en Venecia
Gracias por su gentileza.
