Treinta años después de su gran éxito editorial regresa a cumplir la promesa que ha hecho a sus fieles lectores, que gracias a la compra masiva del libro cambiaron su vida desde un afanoso trabajador freelance a un próspero millonario.
“Diez maneras de hacerse rico y una más” impactó en el mercado de personas ávidas de encontrar el filón que los catapultara a una vida de comodidad fácilmente, con el mínimo esfuerzo, tal como lo pregonaba la campaña de difusión que inventó cuando lanzó su primera edición costeada con su propio dinero y como lo siguió haciendo la editorial que le compró los derechos, al ver el éxito local de esta, por una jugosa suma y el pago mensual de un porcentaje de las ventas del libro.
Quizás el mayor logro de toda la obra esté en que no revela cual es la manera extra para lograrlo, sino que se promete una continuación que detallará la misma.
Recuerda con claridad la cara de sorpresa del representante de la empresa cuando se enteró que no tenía agente literario y que era la primera vez que se había atrevido a escribir algo, pasando los primeros cincuenta años de su vida como empleado asalariado para mantener una familia y cuando se cansó de que su esfuerzo no fuera valorado comenzó a ejercer trabajos por su cuenta, que al final son los que describe en la obra.
Lo motivó el boom de los libros de autoayuda que se hicieron populares y que llevado por la ola también compró y leyó, sin ningún éxito, tal como lo prometían.
A los autores les siguen poniendo epítetos como gurú de economía, planificación, nuevos empleos, etc.
Se ha preparado como el novio ante la boda para enfrentar con toda la sinceridad del mundo el momento en el cual describa su última obra, y revelé la verdad cruda y cruel que posiblemente sea ignorada o sirva para que sus nietos puedan seguir viviendo del porcentaje, aun mayor que ha logrado conseguir, por la venta del libro.
Tiene sus días contados, enviudó hace cinco años y el cáncer ha hecho metástasis en su cuerpo, por lo que es una bomba de tiempo que explotará cuando menos lo espera.
El libro solo necesitó unos retoques para actualizarlo porque lo escribió veinte años atrás, pero lo mantuvo bajo llave esperando el momento oportuno o temeroso de ser señalado como un gran farsante.
Los lectores han cambiado en tres décadas y él se ha mantenido lejos de los agasajos o las celebraciones, la editorial, quien ha ganado mucho más que él, ha afrontado esos detalles de mantener con vida al expectativa de algo que ha logrado, gracias a un despliegue inmenso de publicidad, mantener el interés sobre algo tan común.
Su nuevo libro lo han bautizado “Una manera más de hacerse rico” y el eslogan publicitario es “La paradoja del éxito”, aunque a él le parecería mejor que fuese “La verdad del fracaso”.
Las verdades no son bien vistas en un mundo que vive de vanidades y quienes de alguna forma tienen éxito, deben surfear esa ola que los podría hacerlos ver como los arlequines del reino de las incongruencias.
El día esperado llega y tras un discurso lleno de retórica acerca del éxito y la disposición que se debe tener para alcanzarlo, finaliza con la realidad que lo hizo llegar al lugar donde está y que no tiene que ver en cierta forma con los diez métodos descritos en su libro anterior.
-Yo practiqué todos los diez métodos que describo en el libro anterior y ninguno me resultó, todos me enfrentaron al fracaso y a la verdad que algunos mentirosos habían logrado poner de moda, de tal manera que entendí que así como ellos habían logrado embaucarme con sus falsas promesas, yo podría hacerlo también a otros, razón por la cual escribí la obra que millones de personas han comprado y me han demostrado que la verdad no tiene valor en la sociedad y que la humanidad vive de mentiras inventadas por encantadores de serpientes como yo.
La primera respuesta fue un silencio sepulcral en el auditorio, pero a los pocos segundos el aplauso invadió el recinto, no sabía si agradeciendo que haya expresado su verdad o no creyéndola.
Ahora puede morir en paz con su conciencia.