Olvidar tu presencia en mi vida,
recordar tu ausencia día a día,
sentir tu aroma nato y único,
respirar y percibirte
quererte como te quiero…
Pero…
juro y mil veces juro
amarte, amarte… y amarte
con la inmensidad de mi corazón,
con mi locura prohibida y desenfrenada,
con mi ternura sublime,
con la fuerza misma que nace y muere en el más allá
y se hace infinita.
Solo sé y eso juro por Dios que lo sé…
Que cuándo el olvido ya no recuerde mi nombre
y el tiempo presente se convierta en pasado
tomaré tu rostro entre mis manos
y emocionada te diré: ¡Te amo!