Un ser especial vino volando,
es mi perro Waldo,
él alguna vez tuvo alas,
pero las daño, al parecer no le gustaban.
Su visita fue inesperada,
me trajo a regalar una nube blanca,
la bajó del mismo cielo
y la decoró con un moño rojo pequeño.
De repente una luz lo llama,
al parecer, el cielo lo aclama,
él realmente se ve radiante,
así que lo abrazo y dejo que se marche.
Mientras tanto, tomo la nube
y me la como con disfrute,
así llevaré a Waldo como el más lindo recuerdo,
dentro de mí, como mi pedacito de cielo.
Fin
Este cuento tiene dedicatoria especial, para Waldo Aurelio ♥️
Créditos Margarita Palomino