En Caracas naciste
mi querido Andrés Bello,
y tú infancia viviste
en casa de tu abuelo.
Frecuentabas la biblioteca
de aquel convento
que estaba detrás de la casa
de tu abuelo Juan Pedro.
Al Fray Cristóbal
allí conociste,
él era experto en lengua
y literatura, y de él aprendiste.
En tu poesía reflejaste
el humanismo clásico,
influenciado por las obras
de Virgilio y Horacio.
En la Universidad de Caracas
para estudiar te inscribiste,
pero de manera autodidacta
inglés y francés te instruíste.
Le diste clases
a Simón Bolívar,
fuiste una gran influencia
para toda su vida.
En la Capitanía General
fuiste segundo oficial,
y con la llegada de aquella expedición
compusiste una obra teatral,
Venezuela Consolada
fue el nombre que le diste,
y a la vacuna
un poema le hiciste.
De la Gaceta de Caracas
fuiste el primer redactor,
y hasta 1810
ejerciste esta labor.
Hiciste un resumen
de la Historia de Venezuela,
en el Calendario Manual
allí se refleja.
En Londres escribiste
tu mejor poesía,
transcurrían los años 20
y a Caracas no volverías.
Desde 1829
de Chile hiciste tu morada,
allí compusiste tus obras
de Derecho y Gramática.
Como senador y periodista
te destacaste,
y el Colegio de Santiago
también creaste.
De la Universidad de Chile
fuiste el fundador
y así te convertiste
en su primer rector.
Andrés Bello
fuiste un gran humanista,
también abogado, filósofo,
político, educador y ensayista.
Fuiste un gran poeta
hasta el fin de tus días,
y un erudito del castellano,
que de la corrupción protegías.