La necesidad de ser asertivo
Cuando sus padres y otros profesores le preguntaron por qué esa actitud y ese comportamiento en aquella asignatura, él decía que la profesora la tenía agarrada con él, que nada de lo que él hacía le parecía bueno y que siempre lo excluía a propósito. Aunque todos los adultos intentaron hacerle ver que su comportamiento podía hacerle perder el año escolar, Raúl mantuvo su comportamiento retraído y su lenguaje victimizado.
Si bien era cierto que Raúl exageraba algunos aspectos, también era cierto que la profesora de Castellano, más que señalarle sus avances y rasgos positivos, cada vez que podía le indicaba sus faltas académicas y personales: “este examen es un desastre, tienes muchas fallas de ortografía y redacción, eres un irresponsable, cada vez que vienes estás en la luna”. Como un martillo que pega fuerte en el clavo, así taladraban en la cabeza de Raúl las constantes críticas de la profesora de Castellano.
En una oportunidad, la profesora de Castellano se enfermó y su asignatura debió ser asumida por una profesora suplente. Uno de los primeros rasgos que Raúl observó de esta nueva profesora fue que cuando le entregó su examen, le dijo que había hecho un trabajo muy interesante y creativo, que había sido un lástima que hubiese cometido algunos errores porque seguramente habría sido uno de los mejores exámenes de la clase.
A raíz del cambio de profesora y de los señalamientos positivos en sus evaluaciones, Raúl ya no solo asistía a la clase de castellano y participaba en todas las actividades, sino que también cambió su propio discurso: “tengo muchas fallas de ortografía, pero si trabajo en ellas, seguro saldré mejor; ayer salí mal en un examen porque no estudié lo suficiente.”
Como podemos observar, de acuerdo a este relato, Raúl tuvo un cambio positivo cuando la nueva profesora de Castellano, más que señalarle sus errores, también le señaló, en primera instancia, sus aciertos. Igualmente, vemos cómo Raúl comenzó a responsabilizarse de sus acciones y dejó de culpabilizar a los otros de sus fallas académicas.
Un lenguaje asertivo siempre es fundamental si queremos obtener cambios efectivos, acuerdos, beneficios. Es común encontrar personas que se comunican de manera agresiva e impositiva, lo que perjudica sus relaciones con los otros. Comunicarse de manera asertiva no es solo comunicarse con respeto, sin herir, sino también ser empático, comprensible, comunicar nuestras opiniones o ideas considerando las emociones de los demás. Así que la próxima vez que debas decirle algo a alguien, busca la mejor forma de hacerlo y recuerda la famosa cita de Alfred Adler: “Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro y siente con el corazón de otro”