Sepa disculpar, mi alma emotiva, será la distancia del amor o de una caricia, que me lleva a sentir tus líneas como mías, quizás la costumbre, la seguridad de quedar sin un pedacito de cielo, de enfocarme en otros días, en otros acompañares de crecer y he abandonado el querer.
Mi musa viene y va, ella libre de amar, mi mundo es tan parecido al que describes que me siento en él.
Qué te puedo yo, humildemente decir, ¿querer o saber?, si tú lo has dicho todo, te has desnudado ante mis ojos, que ya conozco tu piel, tu andar, tu proceder, que profundidad tienen tus acercamientos a mí, sin saber que llegas tan hondo, ignorante tú de mi sentir, aún mis pies fríos, helados de la media noche que me ha tomado escribirte.
¡Por Dios que alguien te diga! que_ TE AMO.