Cuando el peso de los días empieza a apretarme el pecho y siento que la rutina me consume, he aprendido a abrirle la puerta a ese niño que durante años mantuve encerrado por miedo al juicio ajeno. ¿Te lo podéis imaginar? También fui de los que dejó de hacer cosas simples por temor a que otros se rieran de mí y no conmigo. Pero el tiempo me enseñó que vivir vigilándonos constantemente termina secándonos el alma, y hasta algunos sueños.
Ahora vuelvo a encontrar paz en lo pequeño. Me río de tonterías, camino sin apuro, observo las hormigas como cuando era niño y me quedo mirando cómo se reorganizan cuando algo altera su camino. Hay algo profundo, al menos para mí, en detenerse a mirar lo simple sin esperar productividad ni resultados porque eso llegará en su momento al volver a la rutina de adulto.
Y estoy completamente de acuerdo en que a veces creemos que madurar es dejar atrás al niño interior, cuando en realidad crecer también debería significar aprender a abrazarlo sin ningún tipo de pena.
RE: Sin dejar escapar la niña interior [Esp/Eng]