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Hola querido hiver.
El día que hice el Viaje relámpago a Jaca paramos a comer en Huesca. Esta ciudad, capital de su provincia, es mucho más pequeña que Zaragoza, donde vivo, y como está a menos de una hora en coche la he visitado en diversas ocasiones.
Dejamos atrás la cordillera pirenaica con sus cumbres nevadas y nos encaminamos hacia el valle del Ebro. Desde lo más alto del puerto del Monrepós hay unas vistas espectaculares. Otro día espero hacer una parada en su mirador para fotografiarlas con calma, aunque todo dependerá de lo despejado que esté el horizonte. Esta vez las nubes proyectaban su sombra y ocultaban los picos más altos. Estaban tan cerca que parecía que las podías tocar si sacabas la mano por la ventanilla.
Sabes que se termina la bajada del puerto de montaña cuando te encuentras el singular edificio que alberga un centro de control de túneles.
Una vez en Huesca tuvimos que dar un par de vueltas para aparcar el coche. Como ocurre en la mayoría de ciudades europeas, el centro histórico y comercial de la ciudad se ha peatonalizado y eso se traduce en gran comodidad para pasear pero más dificultades para dejar los vehículos sin arriesgarse a encontrar una multa al regreso.
Tras la comida llegó el momento de estirar las piernas y disfrutar de un paseo tranquilo. La primera parada fue la basílica de San Lorenzo. Es un templo barroco y en esos momentos estaba cerrado por ser el mediodía, así que no lo pude visitar. Estuve dentro hace años y lo recuerdo pequeño pero bonito. Espero que un día te lo pueda enseñar aquí.
La siguiente parada fue la plaza de Navarra. Es uno de los espacios abiertos más amplios de Huesca y en dos de sus lados tiene edificios de interés arquitectónico, además de la preciosa fuente central de finales del siglo XIX.
Sin duda las miradas se van al Casino sin pensarlo. Su monumentalidad y excelente conservación y restauración atraen sin querer y no fui una excepción. En él se mezclan elementos modernistas con reminiscencias andaluzas dando como resultado un interesante conjunto que te traslada a épocas pasadas.
El siguiente objetivo era la plaza de López Allué. Aquí se hacía el mercado hasta hace cincuenta años y lo más llamativo lo encontraremos junto a la placa que anuncia su nombre. El día que di este paseo estaba instalada una pista de patinaje sobre hielo y los puestos del mercadillo navideño, ya que era diciembre.
Eso que es llamativo se trata de la tienda de ultramarinos más antigua de España, La Confianza. Es visitable pero también estaba cerrada, por lo que me tuve que conformar con intentar obtener alguna imagen a través de los cristales del escaparate. Han conservado muchos objetos antiguos a los que siguen dando uso en la actualidad.
Bajamos hasta el Coso, paseo principal de la ciudad, por la calle Moya. En su confluencia encontramos el llamativo edificio de Correos y Telégrafos. El interior está renovado casi totalmente, pero la fachada sigue siendo una clara representación de la arquitectura regionalista.
Lo último a destacar en este paseo es un detalle de un balcón situado sobre un arco y la imponente fachada neoclásica del Teatro Olimpia, centro neurálgico de la cultura en Huesca.
Hasta la próxima publicación. Mientras tanto, ¡cuídate!
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©️Copyright 2026 Paloma Peña Pérez. Todos los derechos reservados.
Hi, dear hiver.
The day I took the Lightning trip to Jaca, we stopped to eat in Huesca. This city, the capital of its province, is much smaller than Zaragoza, where I live, and as it is less than an hour's drive away, I have visited it on several occasions.
We left behind the Pyrenees mountain range with its snow-capped peaks and headed towards the Ebro Valley. From the top of the Monrepós Pass, there are spectacular views. Another day, I hope to stop at the viewpoint to take some photos at my leisure, although it will all depend on how clear the horizon is. This time, the clouds cast their shadows and hid the highest peaks. They were so close that it seemed you could touch them if you stuck your hand out of the window.
You know you've reached the bottom of the mountain pass when you come across the unique building that houses a tunnel control centre.
Once in Huesca, we had to drive around a couple of times to find a place to park the car. As in most European cities, the historic and commercial centre of the city has been pedestrianised, which makes it very pleasant to walk around but more difficult to park your car without risking a fine when you return.
After lunch, it was time to stretch our legs and enjoy a leisurely stroll. Our first stop was the Basilica of San Lorenzo. It is a Baroque church, but it was closed at midday, so I couldn't visit it. I was inside years ago and I remember it being small but beautiful. I hope one day I can show it to you here.
The next stop was Plaza de Navarra. It is one of the largest open spaces in Huesca and has buildings of architectural interest on two sides, as well as a beautiful central fountain dating from the late 19th century.
Without a doubt, everyone's eyes are drawn to the Casino without even thinking about it. Its monumentality and excellent conservation and restoration are irresistibly appealing, and I was no exception. It combines modernist elements with Andalusian influences, resulting in an interesting ensemble that transports you to bygone eras.
The next destination was López Allué Square. Until fifty years ago, this was where the market was held, and the most striking feature can be found next to the plaque bearing its name. On the day I took this walk, there was an ice rink and Christmas market stalls, as it was December.
That eye-catching building is Spain's oldest grocery store, La Confianza. It is open to visitors, but it was closed when I was there, so I had to settle for trying to get some pictures through the shop window. They have preserved many antique objects that are still in use today.
We walk down Moya Street to El Coso, the city's main street. At its junction we find the striking Correos y Telégrafos building (tr: Postal and Telegraph Services). The interior has been almost completely renovated, but the façade remains a clear representation of regionalist architecture.
The last thing to highlight on this walk is a detail of a balcony located above an arch and the imposing neoclassical façade of the Olimpia Theatre, the cultural hub of Huesca.
Until the next post. In the meantime, take care!
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