Llegué, a su obra poética, a través de una foto colectiva que todavía atesoro, aún la conservo como uno de los títulos espiritualmente más valiosos que tengo en mi Biblioteca, recurro a sus páginas para no olvidar jamás cómo los poetas, anteriores a mi Generación, se iniciaron y quedaron registrados para la ineludible posteridad (lamentablemente unos persisten y otros desaparecen: ya nadie los recuerda, ya nadie los nombra) a algunos los descarta la vida o la muerte nos los arrebata ⬇️
La conmoción de sus poemas, el asombro causado, el nivel de identificación que sentí, me hicieron apuntar su nombre en mi block de notas, e ir a por algún retrato más personal que pudiera encontrar en la Biblioteca de mi pueblo, la Waldo Medina de Santa Fé, en la Isla de la Juventud, donde entonces yo vivía, allí, en las fauces de los estantes, bajo la Etiqueta de Literatura Cubana choqué con ésta ⬇️✨
Era domingo y me daba tiempo para ir hasta la parada, coger la Ruta 31 del 🚌 y viajar 16 kilómetros leyendo, con el propósito de mostrarle a José Antonio Taboada del Toro, meterle por los ojos mi descubrimiento de ratón arqueológico. Al llegar a su casa le piqué con alguna de mis argucias un 🚬 y cuando El Tabo llegó con el ☕ abrí el 📖 y se lo bajé poema por poema, comentándole mis impresiones. Taboada escuchó atento, no me interrumpió y cuando respiré, soltó la carcajada más 👿 del 🌎
Y me dijo: -Mira, papo, ese libro no es nada...
Se metió en su cuarto y cuando ya yo había terminado con el 2do 🚬 (picado X supuesto, mientras le leía con la voz dopiquiana) regresó con estos dos 🤯
Los metí en la 🎒 y me regresé a Santa Fé en la Ruta 🚌 de Confronta: 1 de la madrugada. En todo el viaje no pude leer X la oscuridad, corría el año 93 y toda La Isla estaba apagada, de milagro hubo ⛽ para aquella guagua, o tendría que haber dormido en un parque, la funeraria o en la misma parada hasta que amaneciera. Lo que me hace pensar, de alguna manera, que descubrir la Poesía de Dopico, fue una epifanía o una revelación del 👿
Pasé unos 19 días y 500 noches (para estar a tono con la 🎼 que vomitan los baflecitos sobre mi escritorio mientras redacto este Post para Ustedes, mis queridas & queridos Hivers) ✨ sin escribir un poema más: Dopico con sus retratos particulares me silenció hasta junio de 1994, que dos días después de La Noche de San Juan, se abría mi Expediente en la Estación de 🚔
La razón de haberme silenciado tanto tiempo, y el porqué pude regresar a la Poesía con fuerza, renovado a pesar de la adversidad que entonces vivía, la van a entender con claridad, en ésta Selección que ahora les 🎁 Esperando vuestros COMENTARIOS.
Feliz Lunes ✨ y no se desvelen más de la cuenta, y si les pasa, aprovechen la oportunidad para encender un 🚬, tomarse un buen ☕ e intenten escribir su propio ✉️ de la Noche, tal vez mañana, entonces, a uno de Ustedes, yo pueda escribirle otro Retrato 😅🤭
SELECCIÓN POÉTICA DE MI RETRATADO
Arte Rupestre
Y al hombre,
cuándo lo llevan de la mano.
Apenas sabe originarse
o beber ciertas dosis de su altura
y ya lo dejan sacudido y libre
a la entrada del humo y de los golpes,
a la entrada de su reproducción,
a la puerta invisible de la escuela.
Cuándo lo dejan solo que da pena verlo,
solo y con la jaula abierta,
iluminado por un pequeño candil
mientras la madre canta y da palmadas
creyendo que lo demás está previsto,
que siempre ha sido así.
El hombre, sale a bolina, en su afán
de ser el séptimo color,
sacudido y libre,
creyendo que la jaula
siempre estará abierta.
El niño prodigio
El niño prodigio toca el piano
aquí en las nubes.
Toca para los ángeles
y para los buenos diablos.
Las madres se cortaron las orejas
y las mandaron al cielo para oírlo.
El aire se cortó un dedo
y lo mandó a las nubes.
El niño prodigio toca el piano,
se levanta a orinar, orina maliciosamente
-su chorrito largo-
empecinado en mojar otras estrellas.
El niño prodigio allá en las nubes.
En el justo medio de los ángeles
y de los buenos diablos.
Post libre de IA.
Todas las 📷 son de mi Propiedad 💫