Hola, mis estimados amigos. Hoy quiero ponerme al día con una invitación que me hizo un amigo muy querido,
. La verdad es que él siempre me pone retos que hacen que me salga de mi área de ¿fortaleza? Luego, llego a la conclusión de que es bueno porque también pongo las neuronas al aire. Es la primera vez que trabajo con Haikus.
El retratraso estuvo motivado primero, porque tuve que leer los textos que me envió vía email: Sendas de Oku, de Matsuo Bashō; Rincón de Haikus, de Mario Benedetti; Senda hacia Tierras Hondas (senda de Oku), de Matsuo Bashō y El Haiku. Haiku-dō como camino espiritual, traducción de Vicente Haya. Después tuve que ponerme a reflexionar sobre los textos y pensar cómo quería llevar a cabo este viaje, porque para mí se hizo muy importante.
La invitación, que la pueden revisar aquí, consiste en escribir durante varios días haikus a partir de la contemplación de obras de arte visuales.
Bien, he decidido tomar esta aventura desde imágenes de la naturaleza relacionadas con las cuatro estaciones y los hitos que marcan la vida del hombre: primavera, verano, otoño e invierno, para viajar a través de mis miedos más profundos y, de algún modo, aprovechar esta transformación de despenar los sentidos, en este proceso que brinda el haiku de desplazamiento espiritual, como si estuviéramos de cara a un espejo.
Fuente Flores de Cerezo
El inicio
Florecer transitorio
Caminos
La flor de cerezo es una flor efímera de los cerezos que florece al comienzo de la primavera y puede ser de distintos colores y tonalidades, especialmente de color rosa pálido. Esta flor tiene un carácter simbólico especialmente en la cultura japonesa. De un modo genérico se asocia con la fragilidad y la transitoriedad de la vida.
Fuente
En la antigüedad derivaba el hombre su existencia en referencia a los significados de los períodos de la naturaleza, que desplaza sus ciclos y los ajusta para hacer una sinapsis armónica con el universo.
Los solsticios y equinoccios eran motivo de grandes celebraciones en los cuales el astro rey, el Sol, era motivo de cultos por su largo viaje alrededor de las constelaciones, lo cual daba como resultado la transformación del tiempo en las cuatro estaciones.
Son cuatro puntos cuyo simbolismo se traduce en los hitos que señalan la vida: primavera/nacer, verano/crecer, otoño/madurar e invierno/morir (evolucionar otra vez)
Haikus y la vida, #1: primavera, nacer
Nacer es dar inicio a un viaje. Nacer es declarar al universo un pacto con la vida. Nacer es abrir los ojos por primera vez a un nuevo comienzo. Nacer es declararse único e irrepetible. Nacer no es un instante, sino un proceso.
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