Háblame de las rosas que florecen
al pié de tu ventana
y del canto de las alondras
que vienen a tu jardín.
Háblame de las canciones
que cantaba tu madre
y de los juegos infantiles
que te gustaban.
Quiero verte reír y cantar
como reías y cantabas cuando eras una niña;
quiero ver las flores silvestres
que adornaban tu camino.
Quiero escuchar las canciones
de cuna que acariciaban tus sueños;
quiero soñar contigo y entrar
por la puerta mágica de tus sueños.