Me enseñaste con deleite
una violeta su aroma
que llegaba hasta mi cuello,
haciéndome revivir
de mi cuerpo todo el vello
como si fuese elixir
mágico y con destellos.
Otra arañita llegó
dulcemente hasta mi boca
y me dijo aquí me quedo,
cuando de un beso él me quite
siempre querrás tener otra
para que venga a suplirme
sus labios, te volverán loca
porque su fuego es sublime
y tu pasión le desboca.
La tercera a la espalda
que despacito bajó
con mimos y arrumacos
con la cuarta se encontró
que la esperaba en las faldas
temblando y sin control.
Subió rápida hacia arriba
y a la quinta se encontró
agarradita en mi pecho
al lado del corazón,
me la quitaste con besos
como una dulce canción.
Me miraste fijamente
y me pediste permiso
para seguir en acción,
te quedaban dos arañas,
las más peligrosas de matarlas
y te dije tuyas son.
La sexta, al final de mi espalda
estaba con confusión,
como en un fugaz suspiro
al verte, a tiro
de allí desapareció.
Ya una araña te quedaba
la ultima y más peligrosa,
la araña mas deseada
ya no querías otra cosa
y la encontraste cariño
con ilusión como niño
tu cara se iluminó.
Desplomado te quedaste
cuando el trabajo acabó,
me dijiste, te amo cielo
esa araña ya murió
y más arañas espero,
yo seré tu cazador
de tus arañas , tu cuerpo
de tu alma y corazón.