Te has preguntado alguna vez ¿Cómo eran las cosas para un enfermo terminal en la época antigua? Bueno, esta historia te hará vivir de primera mano las técnicas usadas por tradición en Europa hace menos tiempo de lo que crees.
/ Have you ever wondered what things were like for a terminally ill person in ancient times? Well, this story will make you experience first-hand the techniques used by tradition in Europe less time ago than you think.
ESPAÑOL
En la vieja casa construida con bloques de arcilla, una tenue luz iluminaba entre las penumbras de un solitario cuarto. Allí, en medio de la soledad de un amplio campo lleno de florecientes sembrados, convalecía sobre una humilde cama de paja un demacrado anciano muy enfermo.
Di Marco, fue el gran hombre que con sus propias manos construyó aquella pequeña casa en medio de la nada. Hoy a sus 78 años de edad, deja tras de sí como legado un productivo campo que labró durante toda su vida; lamentablemente no tuvo suerte en el amor, razón por la cual nunca tuvo hijos, de él solo se ocupa su hermana mayor de 82 años de edad, quien también tiene múltiples enfermedades.
Durante la noche, la muerte se aferra con más fuerza al debilitado cuerpo del envejecido campesino de esta isla en Italia. Su hermana sabe que el tiempo de Di Marco en ésta tierra está por terminar, no hay manera de que un hombre en su posición pueda recuperarse, en aquellos tiempos, el que no puede trabajar y mantenerse por sí solo, es un peso sobre su familia.
La Diabetes, una enfermedad desconocida por completo para ese entonces fue consumiendo poco a poco todo el cuerpo de Di Marco. De un fornido hombre, recio de carácter e ímpetu indomable, solo sobrevive una osamenta desnutrida a penas forrada con piel seca y verdosa.
La enfermedad desde hace meses lo hizo sucumbir a la cama donde se encuentra hoy, ya no puede caminar, con dificultad logra comer, y su hermana debe ocuparse de todo para intentar darle una muerte cómoda, bajo muy difíciles condiciones económicas.
Con sus últimas fuerzas aún tiene conciencia de lo difícil de su estado, la medicina no es una opción que pueda pagar en este momento, ese es un lujo reservado sólo a los ricos de los castillos. Di Marco toma la mano de su hermana, le da las gracias por todo su esfuerzo para cuidarlo y le dice que ha llegado el momento, ya no aguanta más, debe enviar ahora mismo el mensaje.
A pesar del gran dolor en su alma la hermana ya estaba preparada para este terrible pedido; así que con lágrimas en los ojos, toma las hierbas esenciales que previamente había buscado y las arroja en el fuego de la chimenea, a los pocos minutos comienza a salir un humo color naranja que hará el llamado.
Entre la humedad del bosque lleno de niebla una sombra sigilosa avanza deprisa entre la frondosa vegetación, es lo que parece ser una mujer cubierta completamente de negro, incluso sus manos y rostro están ocultos envueltos en finas telas oscuras, a pesar del frio que reina en la zona ella esta abrigada solo con una capa de terciopelo.
El “Ángel de la Buena Muerte” respondió al llamado. Sin cruzar siquiera una palabra con la hermana del enfermo sentada en la sala, entra por la puerta abierta de la casa y se dirige directamente al cuarto de Di Marco. Estando frente a él, sujeta su mano temblorosa y comienza el ritual de oraciones y perdón, susurrando directamente en el oído del paciente por unos cuantos minutos mientras lentamente le coloca bajo el cuello un bloque de madera en forma de cuña. Sin previo aviso, la mujer de negro lanza un certero golpe a la frente de Di Marco para romper sus cervicales y poner fin a su sufrimiento de agonía, el enfermo no sintió ningún dolor. Ve con Dios, fue todo lo que dijo antes de marcharse.
ENGLISH
In the old house built with clay blocks, a dim light illuminated the darkness of a lonely room. There, in the middle of the solitude of a wide field full of flourishing crops, a very sick emaciated old man was convalescing on a humble bed of straw.
Di Marco was a great man who with his own hands built that little house in the middle of nowhere. Today at 78 years of age, he leaves behind as a legacy a productive field that he cultivated throughout his life; Unfortunately, he had no luck in love, which is why he never had children, he is only cared for by his 82-year-old older sister, who also has multiple illnesses.
During the night, death clings tighter to the weakened body of the aging peasant on this island in Italy. His sister knows that Di Marco's time on this earth is almost over, there is no way that a man in his position can recover, in those times, the one who cannot work and support himself is a burden on his family.
Diabetes, a disease unknown by then, was gradually consuming the entire body of Di Marco. Of a stocky man, strong in character and indomitable impetus, only a malnourished skeleton barely lined with dry, greenish skin survives.
The disease for months made him succumb to the bed where he is today, he can no longer walk, with difficulty, he manages to eat, and his sister must take care of everything to try to give him a comfortable death, under very difficult economic conditions.
With his last strength, he is still aware of how difficult his condition is, medicine is not an option he can afford at this time, that is a luxury reserved only for the rich of the castles. Di Marco takes his sister's hand, thanks to her for all her efforts to take care of him, and tells her that the time has come, he can't take it anymore, he must send the message right now.
Despite the great pain in her soul, the sister already I was prepared for this terrible request; so with tears in his eyes, he takes the essential herbs that he had previously looked for and throws them into the fire of the fireplace, a few minutes later an orange smoke begins to come out that will make the call.
Among the humidity of the forest full of fog, a stealthy shadow moves quickly through the lush vegetation, it is what appears to be a woman completely covered in black, even her hands and face are hidden wrapped in fine dark fabrics, despite the cold that reigns in the area she is sheltered only with a velvet cape.
The "Angel of Good Death" responded to the call. Without exchanging a word with the patient's sister sitting in the living room, he enters through the open door of the house and goes directly to Di Marco's room. Facing him, he grasps his trembling hand and begins the ritual of prayers and forgiveness, whispering directly into the patient's ear for a few minutes while slowly placing a wedge-shaped block of wood under his neck. Without warning, the woman in black launches an accurate blow to Di Marco's forehead to break his neck and put an end to his suffering agony, the patient did not feel any pain. Go with God, was all he said before he left.
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La Investigación, Redacción e Historia es contenido original de calidad creado por @susurrodelmisterio para HIVE.
Esta historia es ficticia y no representa a nadie en particular.
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