Excelentísimo video, me encantó la estética, tu manera de expresarte y el tema que trataste. Luego te voy a enviar un regalito para que sigas creando el genial contenido que estás haciendo. Pero... yendo al tema: abro hilo.
La música es uno de los elementos más impactantes en la sociedad, ya que es, por defecto, una forma de expresión a través de vibraciones y ondas que generan e incluso crean estados de ánimo en nuestro cuerpo. La gente escucha cualquier tipo de música sin estar conscientes de las consecuencias beneficiosas o perjudiciales que puede tener en su organismo. Cada sonido tiene su propia frecuencia que actúa de forma independiente en cada persona. Los sonidos de frecuencias bajas tienen un impacto diferente a los sonidos de frecuencias altas y medias, y viceversa. Aunque el mayor problema no es en sí el impacto de la frecuencia, sino la velocidad a la que la frecuencia de estos sonidos es representada. A esto es a lo que se le llama tempo o bpm. La combinación de ritmos y melodías crea los géneros según la numeración del tempo, lo que conforma finalmente los géneros regulares e irregulares. Para acortar, los géneros regulares son los que tienen un ritmo constante en una canción, y los irregulares son los que cambian el ritmo a medida que el tiempo avanza. Como ejemplos, tenemos la llamada vulgarmente música electrónica (EDM), e irregular, el reparto (el cual no es un género) y el trap. Está demás decir que el género del trap es más escuchado por personas con problemas psicológicos, adictos a la droga o con un índole de violencia mayormente, lo que también, consecuentemente, conlleva como consecuencia, la escucha de la música repartera. Sin generalizar por cada individuo, los efectos de ambos subgéneros irregulares son los que conllevan a estos actos no ordinarios en la sociedad. Por otro lado, la letra influye más en las nuevas generaciones como niños y adolescentes, a medida que la sociedad les inculca casi de manera obligatoria la escucha de estos sonidos creados digitalmente. El reparto es el más evidente en este caso. Los más jóvenes, por desgracia, los menos cultos a causa de la irresponsabilidad de la sociedad, crecen viendo normal el vocabulario y las palabras emitidas en las canciones que los adultos mayores o mayores que ellos les imponen, generando como síntoma un repertorio de malas conductas de lenguaje, violencia y comportamientos que son propiciados por la combinación del ritmo, melodía y armonía de estas canciones. La sociedad cubana está no uno, sino más pasos atrás con respecto a la cultura acústica y a la sanidad sonora del ambiente, donde el escuchar música alta es normal, y peor, hacer que los seres más cercanos la escuchen también de forma involuntaria. Me encantó debatir este tema, aunque creo que debe ser tocado más frecuentemente e incluso llevarlo a space para educar, enseñar y culturizar nuevamente la sociedad en estos temas. Un saludo.
RE: Música. ¿Cómo nos influye?