Hay viajes que se planifican…, y hay viajes que te reescriben el alma como si fueran jeroglíficos tallados por el tiempo y los anhelos; entretejidos en los laberintos de nuestros pensamientos.
Mi viaje a Egipto es de los segundos.
Viajar a Egipto durante 9 días fue una inversión emocional sin precedente, y cada amanecer allí, una bocanada de aire puro, espiritual, disparado al cielo de mis emociones.
Todo esto sin pensar que, en principios, ha sido un viaje obligado, exento de toda predeterminación.
Sobrinas y sobrinos del mundo mundial, de más está decir que Viajar a Egipto era uno de esos imperdibles que tenía en mi Lista de cosillas por hacer antes de estirar la pata.
Gracias a Dios, hoy se ha hecho realidad: en la mañana abrazaba a mi hermana en el Aeropuerto Sheremetyevo de Moscow, y en la tarde aterrizaba en El Cairo, con la voluntad atroz de conocerle y sentir, en carne propia, lo que de muchos siglos se nos enseña.
¿Qué os puedo decir; qué más pedirle a Dios?
¡Ha sido la hostiaaa!
Mi Itinerario Egipto por Libre: desde las Pirámides hasta el Monte Sagrado / Desde el Mediterráneo hasta el Alto Egipto
Nunca estuvo mi espíritu más chispeante.
No puedo negarles que la primera impresión fue un poco abrumadora y estresante. Me agarró dormido el traductor transcultural; y el “caos” de la capital egipcia, en especial el de sus calles, me sobrecogió por un instante.
Si buscas una ruta clara, optimizada y sin humo —pero con poesía mochilera— aquí tienes mi itinerario completo por El Cairo, Luxor, Alejandría y Sharm el-Sheikh. Para mí, viajar a Egipto ha sido de locos: bajo presupuesto, alta intensidad constante, escapada vital incalculable, nuevos amigos viajeros que auguro para siempre, comidas de Alta Cocina a precios mínimos, y miles de años entre leyendas faraónicas metidas en el saco.
Nota íntima:
Al inicio os comenté que viajar a Egipto para mí fue un viaje no esperado y lo mejor de todo es que maté dos pájaros de un tiro. Debo confesar que el motivo de este paseo fue salir de Russia para volver a entrar, en busca del Período de 3 meses de Libre Visado.
De esta forma uno de mis más grandes sueños mochileros se hizo realidad.
Itinerario Egipto por Libre en 9 días (obligados)
Para luego es tarde.
Día 1: Llegada a El Cairo — dormir frente a la eternidad
Aterrizar en El Cairo es como entrar a una reunión con la historia… sin agenda, pero con todo en juego.
Por eso, mientras preparaba esta aventura, reservé un Hostel frente al mismísimo muro del Valle de Giza. Sí, así, sin anestesia: del aeropuerto directo al “desierto de las Pirámides” (abrir la ventana y tenerlas frente a mí).
Primera lección de negocio viajero: ubicación mata presupuesto.
Esta primera noche me he hospedado en el Number One Piramid Hotel, una Casa-Hostel junto al muro de Giza. La verdad es que no estoy seguro de recomendárselos en cuanto a condiciones. No es que esté del todo mal, pero se hallaba en reparaciones y sí, fue un poco feo. Pero esta vista lo compensa todo.
En cuanto a la ubicación, sí que estaba frente a las Pirámides de Giza, vaya, de cara a cara.
Aclaración sincera
Este es un barrio como de campo, del desierto. Si te interesa este jaleo, es todo tuyo; sin embargo, si no te agrada el olor a orine y caca de animales, la algarabía de quienes se dedican a esos menesteres y las callejuelas de películas donde secuestran a todo el grupo uno por uno, te aconsejo que busques otro hospedaje en otro barrio y te olvides de mis locuras de dormir junto al muro del desierto.
Día 2: Pirámides de Guiza — el pitch de los dioses
Amanece en El Cairo. ¡Mi primer día en Egipto!
Recorrer las Pirámides de Guiza no es turismo, es una auditoría existencial.
La Gran Pirámide de Keops o, mejor aún, la Pirámide de Kefrén, te mira como diciendo: “¿y tú qué estás construyendo con tu vida?”
Es tan impresionante. No estoy seguro de sentirme frente a una arquitectura, sino más bien, ante quien se comunica como un ser consciente que al distenderse en el tiempo posee la autoridad para hablarte de frente, con propiedad experimentada.
Y por supuesto, con la soberbia de quien se atreve a decir: mírame (…), aquí estoy.
Día 3: Rumbo a Luxor — donde el pasado factura fuerte
Un día apresurado el de visitar Pirámides egipcias. Pero siempre corro de aquí para allá; tanto más si la agenda es específica: Viajar a Egipto en 9 días. Por eso, en la noche, tomaba un autobús rumbo a la antigua y deslumbrante Tebas capital: mi favorita faraónica ineludible.
¡Hurra!
Viajé a Luxor, el mayor museo al aire libre del planeta.
Visité el Templo de Luxor (mi favorito del cual luego te escribiré un post sobre él) y caminé por la mágica Avenida de las Esfinges hasta el majestuoso Templo de Karnak; el más impresionante espacio construido por Ramsés II.
Podrás ver que tenía decidido hacerlo el lugar más deslumbrante de su tiempo. ¡Y lo logró!
Por acá también tienes otros imperdibles como el Recinto de Nut, el Templo de Jonsu, el Templo de Opet, desde donde se iniciaba el carismático Festival de Opet, el Templo de Ptah…
Desde mi óptica viajera nada en todo Egipto se compara con este espacio.
Al atardecer es imposible negarse navegar por el Río Nilo en las famosas barcazas llenas de magia y colores.
De colofón bien vale la pena degustar de la exquisita comida egipcia, o probar un sazonado Shawarma: la mezcla perfecta de cómo comer barato en Egipto y terminar con el estómago lleno.
Yo fui doble bendecido, pues en mi viaje a Luxor conocí a otros jóvenes viajeros, Erick de México, Alexis de Perú, y Finn de Alemania. Con ellos (en especial, Erick y Alex) compartí mucho más que el solo hecho de visitar el Valle de los Reyes y las mejores atracciones de Luxor…
Día 4: Valle de los Reyes — liderazgo eterno
Día 4: Valle de los Reyes — liderazgo eterno
Junto a mis nuevos amigos de viaje, entré en seis tumbas en el Valle de los Reyes, incluyendo la de Tutankamón y varios Ramsés (sí, eran una saga corporativa entera).
Luego, tocó visita al templo de Hatshepsut —estrategia, poder y elegancia en piedra. Aunque no puedo negarte que, frente a lo visto con anterioridad, disculpad mi franqueza, creo que pagué en vano.
El Cierre del Tour al Valle de los Reyes lo hicimos en los Colosos de Memnón.
Los tres nuevos Faraones de Luxor, Alex, Erick y yo, comimos barato (y delicioso) en Sofra Restaurant & Cafe; uno de esos sitios mágicos desde el piso hasta el techo con sus adornos tradicionales y las mesas a desnivel; la comida tradicional egipcia y el trato del mesero Ragab, lleno de gracia y cordialidad, nos llenaron la tarde de paz y sosiego.
Dormí en el encantador MRHostel Luxor, el hospedaje más cálido de mi viaje a Egipto. Este alojamiento barato comienza por estar a solo unas escasas calles de la Estación Central de Trenes y Autobuses.
Es agradable, limpio, acogedor…; pero, su valor estrella se lo ganan los anfitriones, quienes están siempre dispuestos para ti, con toda la información que necesites, transporte, comida barata, lugares recomendados, te ayudan a reservar servicios dudosos…
Vaya, Hospitalidad nivel: “te adoptamos sin papeles”.
Te cuento que en mi caso, el autobús de regreso a El Cairo salía a las 9:30 de la noche. Basta con decirte que me mantuvieron en su Hostel todo el tiempo necesario sin necesidad de entregar mi habitación (libre de cargos).
¿Que si te lo recomiendo? De sí o sí con todas las de la ley.
Día 5: Alejandría — nostalgia con brisa marina
En la noche viajé de Luxor a El Cairo, y de El Cairo a Alejandría.
Visité los restos del Faro de Alejandría (una de las maravillas perdidas) y la moderna Biblioteca, tesoro de esta ciudad.
Aquí el tiempo no corre…, susurra.
Y no te voy a negar, aunque sea Mochilero de cuerpo y alma, ver detalles conocidos, asociados a tu cultura natal, también se aprecian en la distancia y la diversidad.
En esta ocasión compartí el apartamento de Youssef, un joven conversador y agradable que me invitó a cenar juntos en la terraza (para concluir su ayuno de ese día). Ah, porque no os conté que he viajado a Egipto en el Ramadán…
Gracias, Youssef.
Su casa la puedes encontrar en Booking.com bajo el nombre de My Tiny Apartment.
Visitar Alejandría es tomar dos por el precio de uno, como salir de Egipto sin Check-in de aeropuerto.
Es tan diferente de las demás ciudades egipcias que pareciera tener vida propia independiente. Debe ser la brisa del Mediterráneo.
(Aunque puede que Sharm el-Sheikh también compita en diferencias citadinas).
¿Vale la pena Visitar Alejandría? Ni se diga. Viajar a Egipto en una semana o dos y no visitar Alexandria, es un pecado capital.
Día 6: Gran Museo Egipcio y el Bazar Khan el Khalili
En la noche regreso a El Cairo (como te decía, siempre en Autobuses Go Bus).
Visita al Gran Museo Egipcio en la mañana: el engranaje perfecto para entender todo lo que viste en las Pirámides de Giza y los Templos de Luxor; pero ahora, desde dentro.
En la tarde, es obligado para quienes viajan a El Cairo por un día visitar el barrio islámico y su archiconocido Bazar Khan el Khalili: el mercado más antiguo de Egipto, y de todo el Medio Oriente.
Mercado Khan el Khalili, para perderse...
Aunque me prohibí comprar nada por no recargar mi mochila, siempre sucumbí ante sus hechizos y alguna cosilla compré.
Día 7-8: Sharm el-Sheikh — mar rojo, silencio y montaña sagrada
Alejandría — El Cairo — Sharm el-Sheikh, a donde llegué en la madrugada.
Todos mis recorridos los hice con la compañía de Autobuses Go-Bus.
Una papa podrida. No sé si es por los conflictos bélicos en estos momentos en el Medio Oriente, pero tuvimos 4 controles de carretera con ejercito, policía, perros revisando, escaners de equipaje… Y para todo esto siempre te bajan del Autobús sacan todas las cosas del maletero.
Si tu presupuesto de viaje lo permite y quieres evitar molestias, te aconsejo que tomes un vuelo a Sharm el-Sheikh.
Caminé por el Mar Rojo y descansé en Viva Beach, la única playa pública en esta región.
Por la noche: Excursión al Monte Sinaí y Santa Catalina con Civitatis.
Subir de noche, ver el amanecer arriba… eso no es un tour, es una junta con Dios.
Sentir que avanzas ladera arriba en el zigzagueo cómplice de los pensamientos.
Otro de mis sueños realizados.
Para el ascenso me escapé de mi grupo y me uní a unos jóvenes artistas de Colombia, Argentina, Uruguay, Brasil y Russia. Se dedican al Espectáculo hotelero. Venga, te presento a los peregrinos americanos. Jaja.
¡Estuve en el Monte Sinaí!
Donde Dios le habló a Moisés face to face. Jolín. Esto no se tiene todos los días.
Esta Excursión yo la reservé con Civitatis, pero también habían Senderistas que lo contrataron con GetYourGuide. Te dejo ese otro enlace por si te gusta más esa plataforma:
Día 9: El Cairo III: Bazar Khan el Khalili
¡Qué poco duran 9 días por Egipto!
Regreso a El Cairo en la madrugada de mi último día. Ya casi vuelo de regreso a Moscú y no puedo pasar por alto una de las acciones necesarias: ¿qué comprar en El Cairo? Así que de vuelta a la capital, no queda de otra que llegarme una vez más al Bazar Khan el Khalili.
Pero esta vez, si tuve que comprar algunos souvenirs; algo que no me agrada. mucho. Soy de los que no cargan muchos recuerdos físicos más allá de esta Bitácora.
Un cierre perfecto: los souvenirs obligados, para las personas que más amo y a quienes sé que aprecian este tipo de gestos.
Cierre con broche faraónico
Como es sabido, jamás volvemos iguales de cada viaje. Y sí, vuelves… pero ya no eres el mismo stakeholder. Doy gracias por haber conocido este sitio.
Este regalo de faraones y piedras milenarias es uno de esos gestos que acarician mi alma mochilera.
Creo que en contra de mi voluntad me subo al avión rumbo a Moscow.
¿Vale la pena viajar a Egipto por tu cuenta?
Te lo digo sin PowerPoint:
Este itinerario es una masterclass de vida comprimida; optimiza costes, maximiza experiencias y escala emociones a niveles épicos.
Ahora solo temo no poder encontrar otro sitio como este.
Viajar a Egipto por libre te regala:
✔ Bajo presupuesto viable
✔ Logística eficiente
✔ Experiencia auténtica
✔ Impacto emocional brutal
¿Qué más le podemos pedir a esa mochila?
Pequeña Conclusión de mi Ruta Egipto Itinerario
Egipto no es un destino…, es el espejo donde socavas conceptos que una vez fueron enunciados con escasas pinceladas distantes.
Puedo asegurarte, desde lo más profundo de mi ser, Egipto no se visita, se negocia con el alma.
Esto no lo digo obligado por las ideas de escribirte en plan ven a ver… Nop. Es un sueño hecho realidad. Y si juegas bien tus cartas —con humildad, curiosidad y algo de locura— sales ganando, por mucho.
Abrazos faraónicos,
vuestro Tío Lucio el viajero.