Shrewsbury, Inglaterra. 1855.
Marcus Fairchild se volvió hacia Fritz Ederlezi; en su mirada se podía leer una mezcla de enojo y sorpresa, reacciones comprensibles cuando se revela ante sus ojos un secreto terrible y delicado. Aunque en ese caso, el secreto es más delicado que terrible, y le envuelve a él mismo, quien desconocía su existencia hasta ese preciso momento.
Asentando su pinta de cerveza a un lado, Marcus se inclinó hacia John y, en un tono que rozaba entre la furia y la incredulidad, murmuró: "¿Qué demonios has hecho?"
Con nerviosismo, Fritz tragó en seco y respondió: "Falsifiqué tu firma en el acta de matrimonio".
"¿Por qué?"
"Era una emergencia, Marcus. Élise ha rebasado ciertos límites..."
"¡¿Pero qué carajo, Fritz?!", le cortó Marcus en voz alta. "¡Con una puta mierda, en qué maldito lío me has metido!"
"No es tan malo; mi padre está contento de tenerte como yerno".
"¡Pero falsificaste mi firma, Fritz! ¡MI PUTA FIRMA EN UN DOCUMENTO LEGAL!"
Fritz no dijo nada. Marcus añadió:
"Lo que has hecho es un delito demasiado grave, Fritz. Lo suficiente para dañar tu carrera de médico y la reputación de tu familia, si es que ésta estuvo de acuerdo por completo con esto".
"Bueno, por desgracia no saben que falsifiqué la firma. Ni siquiera Élise lo sabe, y es que ella está muy feliz de casarse contigo, su nordekai".
"No quiero saber el infierno que se va a desatar si se enteran de lo que has hecho".
"Mira, Marcus, con franqueza me disculpo por esto aunque no me arrepiento. Élise ha estado muy encaprichada contigo desde que te conoció en aquella mascarada vampírica y mis padres siempre han querido una alianza con tu familia. Este casamiento sin duda te beneficiará mucho, pues podrías convertirte en el patriarca de los Ederlezi".
"¿Acaso has olvidado, Fritz, que soy un vamphum? Un híbrido como cabeza de una de las familias vampíricas más antiguas de Europa sería sinónimo de una muerte segura para tu familia".
"No si nadie se entera de este matrimonio secreto".
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