Padre bueno, misericordioso y eterno
te doy gracias por este nuevo día,
por el resplandor de ese sol naciente,
que motiva mi despertar y mi andanza.
Gracias, por darme la oportunidad
de estar cada día más cerca de ti,
de ser mejor servidor de lo que fui ayer.
Gracias por la familia en que me has regalado,
por mis amigos que me guían por el bien
y por todo aquello que lleva hacia ti.
Hoy, quiero pedirte señor,
que bendigas y envíes tu Santo Espíritu
sobre este tu humilde País, Venezuela.
Infunde sobre cada uno de nosotros,
especialmente en nuestros gobernantes
el Don del Temor de Dios.
Para que seamos el vivo ejemplo
de tu misericordia y tu bondad infinita
con el servicio hacia el prójimo.
Te lo pido en el nombre del Padre,
del hijo y del Espíritu Santo.
Amén.