Las arrugas prematuras comienzan a inundar nuestros rostros mientras que las ojeras dicen presente y se acentuan con el pasar del tiempo... nuestro cabello comienza a blanquearse con los días producto del cansancio acumulado y las continuas desveladas.
Nuestro cuerpo escualido y fragil por la perdida de fuerza al no poder dormir lo suficiente hace que en apariencia un hombre de veinticinco años parezca uno de cincuenta... por todas estas razones y otras más no daría a nadie mis horas de sueño ni mi desvelo.
La imagen fue elaborada por mi persona con lápiz de color marrón y negro sobre la base de un block de dibujo, fue editada en power point para darle ese color sepia; se tomó con una cámara Lumix Panasonic en una tarde fría del mes de enero de 2018.