Hola queridos amigos de Hive mi nombre es Karla, soy nueva en este sitio y me siento entusiasmada por próximamente poder crear contenido para ustedes. He estado pensando mucho acerca de qué temas poder abarcar en mis próximas publicaciones, sin embargo, llegué a la conclusión de que no conozco algún tema con tanta profundidad como para hacer un blog dedicado a un solo tema, así que serán bastante diversos a lo largo que vayan dándose.
En este post donde me presento quisiera dedicarlo a que me conozcan un poco mejor, acerca de algunas cosas que he vivido, no todas porque sería extenso, pero si al menos sobre el primer punto que toqué acerca de que “no conozco algún tema con tanta profundidad como para hacer un blog dedicado a un solo tema” tal vez ustedes podrán preguntarse si acaso yo nunca he practicado un hobbie o sé hacer una actividad en especial que me destaque de los demás y que pueda tener cierto conocimiento acerca de ello. La verdad es que no, a lo largo de mi vida he tenido muchas inseguridades y miedos al hacer cualquier tipo de actividades extracurriculares o cualquier otra cosa, o simplemente no me ha llamado la atención lo suficiente como para llevarlas a la práctica, muchas cosas se han confabulado para no llegar a hacer ciertas actividades.
Sin embargo, creo que una de las más influyentes ha sido el miedo, el miedo al fracaso o el miedo al no encajar en una comunidad.
Creo que todos hemos escuchado el hecho de que hacer algún deporte o actividad mientras estamos en nuestra infancia es mucho mejor que hacerlo después de adulto o ya más grandes porque cuando somos niños somos como esponjas que absorbemos más conocimientos y esto también de alguna manera llegó a ser un detonante para yo sentirme desalentada.
Cuando yo llegué a mi etapa de adolescente entre esos 12 a 14 y 15 años me desalenté muchísimo porque habían muchos amigos que de alguna u otra forma lograron hacer algo en todo ese tiempo, ya sea en béisbol, ballet, gimnasia, música, repostería, etc. Mientras que yo en todo ese tiempo me la pasé llena de dudas, indecisión, miedo, e inseguridades con ciertas cosas y conmigo misma, pero creo que la mayor de todas fue la poca estima que yo me tenía. Quiero aclarar un punto muy importante: yo en esos momentos de mi vida no tuve una relación con Dios, sino fue hasta los 17 años que tuve y que acepté a Cristo como único y suficiente Salvador, y siento que el hecho de no haber tenido una relación con Dios desde mi niñez hasta la adolescencia ha sido una causa gigantesca entre toda esa serie de problemas conmigo misma que vengo relatando.
Yo no quiero ser aquella persona “cool” que les diga que su confianza debe estar en ustedes mismos porque reconozco que eso es una gran mentira del mundo porque muy a menudo suelen aconsejar la típica frase de “cree en ti mismo”, siempre deberíamos poner nuestra confianza en Dios, pues Él es quien hace posible todas las cosas, y tener confianza plena en Dios también implica creer en su palabra, en su palabra yo pude encontrar un refugio desde el principio que empecé a conocer de Dios hasta el día de hoy que sigue siendo mi gran fortaleza pese a cualquier circunstancia.
¿Por qué digo pese a cualquier circunstancia? Porque sencillamente supongamos que yo hubiera conocido de Dios mucho antes, eso no me sería de garantía como para decirles que yo logré hacer tal actividad o tal deporte y haber alcanzado muchos logros de los que hubiese querido en esos momentos por haber conocido de nuestro Señor, sino que implica que en esos momentos su palabra y mi comunión con Él me hubiese servido de refugio, de fortaleza y me hubiese llevado quizás a valorarme un poco más y a tenerme mucha más estima de lo que no tenía en ese tiempo y tal vez eso hubiese marcado una diferencia entre aquella situación y me hubiese ayudado a atravesar aquel escenario, o simplemente el hecho de que todo hubiese sido distinto de yo no tener ese tipo de problemas conmigo misma.
Pues el hecho de conocer la verdad que Dios nos da, es sinónimo de también aprender a apreciarnos como sus hijos y a entender muchas cosas más acerca de nosotros y de lo mucho que Dios nos ama y de como él nos ve, pero como creyente estoy conforme con todo lo que me ha sucedido hasta hoy porque acepto la voluntad de Dios y descanso en ella.
Entonces lo primero que podemos apreciar en mi historia es que no podemos dejarnos llevar por comentarios de las demás personas acerca de lo que podemos o no hacer, debemos poner nuestra confianza en Dios ante cualquier cosa, no sabemos lo que Dios puede tener preparado para nosotros, y a veces la importancia que le damos a comentarios negativos de personas que no tienen a Dios presente en sus corazones nos llegan a infundir miedo y el miedo es algo muy peligroso por lo que debemos evitar a toda costa, pese a ser una reacción natural humana, el enemigo puede aprovecharse de ello ¿por qué no?, pero la decisión es de nosotros si dejarle lugar en nuestras vidas o darle lugar a nuestra fe y esperanza en Dios.
Lo segundo es tener en cuenta que no debemos fijarnos metas basadas en las demás personas, pues Dios tiene preparado algo especial para cada uno, nos da un llamado diferente a cada uno de sus hijos y es más importante aquello que anhela el Señor que hagamos, que lo que nosotros podamos desear con el corazón, pues: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9." En muchas ocasiones podríamos pensar que tenemos los planes adecuados para nosotros cuando la verdad es que solo Nuestro Señor conoce que es lo mejor para sus hijos. Lo tercero que se encuentra en el mensaje de esta historia es que es muy importante tener una relación con Dios y tener esa comunión con Él cada día, no solo viéndolo como un deber sino como un regalo que nos da el poder tener esa relación.
. El hecho de tener una relación con Dios no implica que tengas éxito en todas aquellas cosas que quieras en la vida, pero sabrás que junto con Él puedes hacerle frente a cualquier cosa, y como dije anteriormente eso implica creer en su palabra, en su verdad, Lo que me llevó a mí a perseverar en cuanto a mi estima, en cuanto a mis problemas con el miedo y las demás cosas en las que me sentía encarcelada en aquel entonces "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32.” Además de tener en cuenta todas estas cosas antes mencionadas los invito a valorar la palabra de Dios, que son palabras de vida.
Otro punto muy importante que decir es que el propósito de Dios en ti o lo que tenga preparado para ti, lo hará en su tiempo que es perfecto, no en el de nosotros, aprendamos a esperar en Dios. Actualmente sé a lo que me quiero dedicar, las cosas que quiero hacer y sé lo que valgo para Dios, también espero en su tiempo y en su voluntad, y me gozaré en lo que Dios me permita, pues es lo que Él quiere para mí, así no sea lo que yo quiera actualmente, sé que cumplirá su propósito en mí. Espero que mi testimonio les haya servido de meditación, Dios te bendiga a ti que leíste esto.