¿Nunca has sentido en tu vida que, cuando por fin tienes todas las cartas, los demás están jugando ajedrez? No recuerdo bien quien escribió esta frase. No es mía. Pero sin duda desde que la leía hace muchos años, se convirtió en una especie de etiqueta que describe mejor que nada la forma en que veía mi relación con el mundo; y a los doce años, eso representa todo un tema.
Treinta años después, la cosa claro que ha cambiado, porque en el camino descubrí que ese sentimiento de asincronía con el mundo no es un tipo "emo", o una deficiencia de ninguna índole, sino que el mundo es para cada uno, lo que queremos que sea,, pero sin embargo, esto no es una verdad tan simple y llana.
Hace unos años a propósito de que mis hijos (ambos) fueran identificados como niños de Altas Capacidades Intelectuales, muchas de mis interrogantes existenciales comenzaron a cobrar sentido. Comencé a indagar sobre esta condición (si, es una condición con la que se nace y por cierto, no cambiará), sobre la relación de los niños de ACI y la escuela, docentes y otros niños; temas relacionados al Talento (el primer erro es pensar que un niño ACI será obligatoriamente el próximo Hawking), la disincronía del desarrollo, la inteligencia emocional, pensamiento divergente, pedagogía y otros temas en los que, buscando respuestas para la mejor atención a mis hijos, comencé a encontrar respuestas a mis propias preguntas, que me acompañan desde siempre creo y que me hicieron sentir, muchas veces, que no era capaz de decodificar las normas y protocolos en los que funciona nuestra sociedad.
Obviamente, descubrí que soy una persona de Alta Capacidad Intelectual, y eso ha marcado mi vida.
En ese proceso, que se centraba en la adaptación de mis hijos a la escuela (y viceversa), comprendí el papel que juega el sano desarrollo de la inteligencia emocional, como aspecto fundamental para el manejo asertivo de las ACI en nuestro mundo, tan loco como éste está, permitirá que las personas ACI tengas muchas posibilidades de tener éxito en sus vidas y convertirse en personas plenas y saludables; y es que aunque mantenemos la utopía (descrita ésta como lo hizo Eduardo Galeano) de que la sociedad puede adaptarse, respetar y convivir en las diferencias, la realidad en las aulas y las relaciones interpersonales es que, casi siempre, la persona con una condición es quien tiene que adaptarse y comprender las limitaciones del otro, viéndonos entonces separados en "normales" y algo parecido a "no normales".
Desde ese momento, mis hijos me dieron la oportunidad de comprender mis propias limitaciones, que no son de inteligencia, sino de adaptación y, a partir de allí, comenzó mi pasión por comprender y apoyar a las personas de Altas Capacidades Intelectuales, que padecen cada día el terror social de no ser comprendidos, de no poder adaptarse, y de no conseguir en el mundo aparentemente un lugar o una comunidad para SER ellos mismos, más allá de lo que se les exige socialmente.
Descubrí también que el enfoque en la inteligencia como valor fundamental de estas personas lo convierte en objetos o herramientas de intelecto, pero además que luego, si no son diagnosticados y acompañados apropiadamente, durante la adolescencia y adultez, bueno... se pierde el rastro de qué hacer, si eres una persona de alta capacidad intelectual, apenas funcionalmente hábil, que no tuviste la ocasión de tener el apoyo adecuado durante la infancia...
De hecho, cada día aprendo más con mis hijos, a través, para ellos y para interactuar con un sistema escolar que continuamente los invisibiliza y agrede... pero también para comprender mi propia complejidad, no para empezar a ponerme al día con lo que juegan los demás, sino para construir mi propio juego, y ser feliz en él.
Para mi, de eso se trata mi participación en Steemit, con todos los post que comenzaré a subir próximanente, sobre las altas capacidades, como diagnosticarnos y como seguir adelante, comprendiéndonos y aceptándonos.
Gracias a todos mis lectores y lectoras y bienvenidos
(subí esta foto porque fue realizada por mi hija, y me pareció que es quizá, la mejor foto que haya visto de mí)