Se cuenta que un grupo de barcos de la marina había salido a hacer maniobras de combate por varios días. Una noche, estando el capitán de uno de los barcos en la torre de mando, uno de los marineros le indica que ve una luz acercarse por la proa.
El capitán, al darse cuenta de que estaban en peligro de chocar, le indica al marinero que hace señales con luces:
----Haga una señal a ese barco y dígale que estamos a punto de chocar. Aconseje que gire treinta grados.
Al volver, la contestación se leía:
----Aconsejable que ustedes giren treinta grados.
El capitán entonces responde:
----Vaya, marinero, y dígale a ese irrespetuoso: "Soy capitán de la marina de guerra, y le ordeno que gire treinta grados"
La respuesta no se hizo esperar:
----Soy marinero de segunda clase. Aconsejo que inmediatamente cambie su curso treinta grados.
En ese momento, el capitán estaba totalmente furioso.
Gritando a viva voz le dijo al señalero:
----Digale a ese estúpido: "Esta es la fragata misilística de Río Grande. le ordeno a que cambie su curso treinta grados"
Vuelve la contestación:
----Este es el Faro de San Sebastián. Cambien su curso o se hunden.
Entonces la fragata misilística, quietamente, cambio su curso treinta grados!
Fuente, Dr Tony Evans